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La historia del matrimonio en siete versículos

1. Génesis 1:27

Creó, pues, al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. (LBLA)
Desde el comienzo, Dios hizo al hombre y a la mujer con la misma dignidad como humanos, pero también con diferencias complementarias magníficas. No los hizo humanos andróginos en esencia, con los accesorios masculinos y femeninos añadidos solo al final. En cambio, todos somos hombres o mujeres de pies a cabeza, en cada célula de nuestros cuerpos. Somos diferentes, maravillosamente diferentes, fisiológica y psicológicamente. Y estas diferencias no hacen mejor al hombre que a la mujer, o vice versa, sino que los hacen mejores al estar juntos.
Dios, tras dar forma al hombre, lo puso en el jardín, y le dio la visión moral de la vida en el mundo. Dios le dijo: “No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea” (Génesis 2:18). Durante toda la creación, y al final de cada día, Dios decía que su trabajo era bueno, bueno, bueno, bueno, bueno. Luego, al final del sexto día, que era muy bueno. Pero, ¿que un hombre esté solo? Nada bueno. Por lo menos para el primer hombre, y para la mayoría de nosotros.


Honrar el matrimonio

8 Maneras de Honrar el Matrimonio

Por David Murray


Honramos al matrimonio porque Dios lo honra. De hecho toda la Trinidad declara que el matrimonio es honorable.
  • Dios Padre lo honró mediante el diseño, la institución, la regulación, y ser testigo de su primer matrimonio. Dios define su naturaleza, sus partes y sus términos.
  • Cristo lo honró al realizar su primer milagro en una boda (Juan 2) y usando el matrimonio en un buen número de parábolas
  • El Espíritu Santo lo honró al hacerlo una imagen de la iglesia en Efesios 5.
  • También honramos matrimonio porque Dios ordena que sea honrado (Hebreos 13:4). Aquí hay ocho maneras en que podemos hacer esto.

Cuando pecadores dicen: “Acepto”


Cómo aplicar la doctrina del pecado al Matrimonio.

Por Dave Harvey

Mientras no tomemos en serio la doctrina bíblica del pecado aplicada a nuestros matrimonios, siempre estaremos ocupados en los problemas, pero no llegaremos a la raíz del problema. Quiero sugerir que muchos cristianos en el Cuerpo de Cristo no están atendiendo la raíz del problema. Al interpretar sus problemas de una manera no bíblica, no están recibiendo ayuda verdadera que los lleve al cambio.
Debemos comenzar a entender la naturaleza y el efecto del pecado, si queremos comprender cómo afecta nuestro matrimonio. El pecado logra su objetivo en nosotros cuando nos convence de que somos víctimas.

Cuatro indicadores de que tenemos una doctrina funcional del pecado
           
A.    Estamos más conscientes de ser pecadores que de ser víctimas del pecado de otros.
¿Cuál es el mayor estorbo en tu matrimonio? Cuando pensamos en esta pregunta inmediatamente pensamos en las acciones, palabras o actitudes de nuestro cónyuge.  Pero ahora reconsideremos la respuesta de Pablo en 1 Timoteo 1:15 “Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero”  Mientras más crecía Pablo en su relación con Dios más crecía su consciencia de su pecado y de su necesidad de la Gracia de Dios. Nada puede ser más vital e importante para nuestro matrimonio que nos veamos como los “primeros” entre los pecadores.

Cuando pecamos en nuestros matrimonios, Dios es la más grande víctima y subsecuentemente ese pecado es lo más destructivo en nuestra relación matrimonial. Lo que destruye un matrimonio no es el alejamiento del cónyuge, sino el alejarse de Dios primero. Nuestro pecado atenta primero en contra de Dios y luego contra nuestro cónyuge.

Cada pecado que cometemos es primero en contra del ser más grande del universo. Por eso todos los problemas maritales se tratan de personas que han perdido la consciencia de la grandeza de Dios y de su pecado con referencia a Él.

Estaremos yendo en la dirección del cambio cuando estemos más conscientes de ser pecadores, que de ser víctimas del pecado de otros.


EL MATRIMONIO: Un proyecto de vida

¡Estamos tan enamorados… nos vamos a casar! ¿Qué piensa una pareja cuando toma esta decisión? A muchos de nosotros se nos olvida que el matrimonio es una decisión que cambia la vida de los contrayentes, ya que es el inicio de un proyecto de vida en común.

Un matrimonio no puede ir a la deriva, sino que debe tener principios claros que le ayuden a alcanzar las metas y los sueños que como pareja se han propuesto realizar. Es importante tener un plan que sea identificado y anhelado por ambos, con respuestas claras a: ¿Dónde queremos llegar? ¿Qué queremos lograr? ¿Cómo lo haremos? ¿Cuál es el papel de cada uno? ¿Cumple nuestro proyecto el propósito que Dios tiene para nosotros?

Si ambos no tienen claro su proyecto de vida, probablemente se dejen llevar por las circunstancias del diario vivir y tomen decisiones que no conducen a ningún fin, dejan que lo secundario se vuelva importante, se concentren en mirar lo negativo y en cuales necesidades no están cubiertas; viven el presente sin construir un futuro.

“Los planes bien pensados: ¡pura ganancia! Los planes apresurados: ¡puro fracaso!”
Proverbios 21:5
Con el tiempo, posiblemente se darán por vencidos, dejarán atrás los sueños que alguna vez se propusieron realizar juntos y movidos muchas veces por el egoísmo y el orgullo, optarán por dividir su proyecto de vida en dos, atentando contra la unidad familiar y el compromiso adquirido en el pacto matrimonial.


EJERCITÁNDONOS EN EL PERDÓN


Perdonar es renunciar al derecho de castigar al culpable. Es olvidar el sufrimiento y tratar al otro mejor de lo que se merece, sin pedirle nada a cambio. Es un regalo de amor que se elige dar al ofensor.

En el matrimonio, donde la convivencia de la vida diaria produce roces, malentendidos, desacuerdos, frustraciones y enojos, es necesario ejercitarse en conceder y pedir perdón.

¿Por qué perdonar?

El perdón es una orden de Dios. Así como fuimos perdonados por El, a través del sacrificio de Su Hijo Jesucristo, también debemos hacerlo nosotros. Perdonar no es una debilidad, no es falta de dignidad; es un acto de misericordia, donde los mayores beneficiados somos nosotros, porque al perdonar evitamos que crezca en nuestro corazón amargura, ira, rencor, resentimiento y venganza, sentimientos que traen sufrimiento, dolor y quitan el gozo de vivir.

"Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia. Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo. Efesios 4:31-32


FINANZAS Y MATRIMONIO

La crisis financiera es una de las mayores causas de división en una relación de pareja. Los desacuerdos a la hora de comprar, el deseo de tener más, la toma de decisiones sin consentimiento del otro, las deudas y la preocupación por los pagos cuando el dinero no al
canza, llevan a descargar en el otro la culpa, el enfado o la responsabilidad. Es importante tener en cuenta los siguientes aspectos, para evitar que las finanzas se vuelvan un motivo de conflicto dentro del matrimonio:

¿Por qué crear un presupuesto familiar?
“Asegúrate de saber cómo están tus rebaños; cuida mucho de tus ovejas; pues las riquezas no son eternas ni la fortuna está siempre segura” Proverbios 27:23,24Este mes no me alcanzó el dinero ¿En qué me lo gasté? Es una pregunta que no se haría si elaborara un presupuesto familiar por escrito. Crear y llevar un presupuesto es hacer cada mes una lista de los ingresos y restar los gastos, para poder controlar cómo, cuándo y cuánto puede gastar.


LA MEJOR ALTERNATIVA: LA ORACIÓN

La oración es entrar en comunicación con Dios Padre, por medio de su Hijo. Porque es gracias al sacrificio que Jesucristo hizo en la cruz que tenernos el privilegio de ser sus hijos y entrar en una relación intima y personal con Él.

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” Juan 1:12

Al dirigirme en oración al Padre Celestial, estoy reconociendo que sin Él nada puedo hacer, y estoy confiando que Él proveerá la ayuda que necesito.

Nos preguntamos ¿Para qué orar si Él ya lo conoce todo? Es cierto, cuando oramos estamos hablando con un Dios que posee todo el conocimiento, Él ya sabe todo lo que tenemos que decirle antes de que se lo digamos y lo que va a pasar antes de que suceda. Pero la oración cambia cosas, nos sostiene en tiempo de angustia, nos da paz, dirección, sabiduría para actuar, la Escritura dice que "La oración eficaz del justo puede lograr mucho” (Santiago 5:16). Ante nuestra incapacidad humana para producir cambios, está un Dios todopoderoso que nos ayuda en todo.

Es por eso que cuando detectamos que algo está sucediendo con nuestro cónyuge, cuando algo amenaza la unidad matrimonial, cuando la rutina nos acecha, o las finanzas no andan bien, cuando no hay intimidad placentera o el egoísmo prima, cuando hay asomos de violencia, una queja, altibajos emocionales o simplemente sentimos que algo pasa pero que no identificamos: es necesario orar.


Y… ¿CUÁL ES TU TEMPERAMENTO?

Aunque nadie tiene un temperamento exclusivo, podemos decir que existen cuatro temperamentos básicos. Es muy importante identificar cual es su temperamento y el de su cónyuge, para potenciar las fortalezas y habilidades de ambos, así como entender y poder transformar, con la ayuda del Espíritu Santo, las debilidades de cada uno.

SANGUINEO:

Fortalezas: Alegre, comunicativo, no le aflige el futuro, tiene chispa, hace amigos, es acogedor, optimista, sincero. Inspira entusiasmo, siente alegrías y tristezas de otros como suyas.

Debilidades: Impulsivo, evidente, depende de la aprobación de los demás, se olvida de sus compromisos. Es desorganizado, No termina sus proyectos, se distrae con facilidad.

Su mayor necesidad: Debe pedirle al Espíritu Santo que le ayude a terminar sus proyectos, a ser mas organizado, más productivo y responsable, a saber que necesita la aprobación de Dios y no otra.

COLERICO:

Fortalezas: Seguro, firme en sus decisiones, voluntarioso, perseverante, optimista, atrevido, líder natural, organizado, capaz y talentoso. Se propone metas y las alcanza.

Debilidades: Es terco, frío, cortante, impetuoso, autosuficiente, autoritario, poco analítico, poco simpático, le cuesta pedir disculpas, difícil de complacer.

Su mayor necesidad: Que el Espíritu Santo le ayude a tener un corazón compasivo, perdonador; a ser menos sarcástico y dictatorial, a estar más dispuesto a escuchar a los otros y ser más tolerante.

MELANCOLICO:

Fortalezas: Analítico, reflexivo, sensible, constante, preciso, creativo, cauteloso, perfeccionista, talentoso e intelectual, amigo sacrificado, conoce sus limitaciones, termina lo que empieza.

Debilidades: Sufrido, crítico severo, teórico, susceptible, desconfiado, preocupado por lo que piensan los demás, puede explotar con ira, analiza las cosas en exceso.

Su mayor necesidad: Que el Espíritu Santo le ayude a ser menos exigente y superar su espíritu crítico. Debe entender que Dios quiere su disposición y no su perfección.

FLEMATICO:

Fortalezas: Confiable, equilibrado, de buen carácter, de pocas palabras, tranquilo, conciliador, diplomático, pacificador, práctico, sencillo y conservador, planifica su trabajo.

Debilidades: Es pesimista, pasivo, indiferente, temeroso, se preocupa con facilidad, no manifiesta fácilmente sus emociones, huye de los compromisos, terco, resiste los cambios.

Su mayor necesidad: Que el Espíritu Santo le ayude a superar su pasividad y sus temores, a enfrentar sus retos, a no aparentar que esta bien cuando hay tormenta. A no desperdiciar oportunidades de servir a Cristo a causa de su temor.

“Quien no controla su carácter, es como una ciudad sin protección” Proverbios 25:28 (Biblia Lenguaje Sencillo)

¿Con cuál se identifica usted y con cuál identifica a su cónyuge?

Si identificamos nuestro temperamento, estaremos mejor equipados para reconocer las oportunidades y evitar que las debilidades anulen el potencial que Dios nos ha dado. Entenderemos mejor las actitudes de nuestro cónyuge y esto mejorará nuestra relación de pareja.

Lahaye Tim, manual del temperamento: Descubra su potencial

MODELOS: IMAGEN Y ESTÍMULO

“Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.” 1 corintios 11:1
La imitación es uno de los motores esenciales para que el ser humano aprenda conducta y comportamiento. Observamos a las personas que son importantes y destacadas para nosotros como lideres, jefes, amigos, artistas y personajes públicos y los imitamos. Este aprendizaje se da toda la vida, pues siempre hay personas que admiramos y de quienes aprendemos.

Así como aprendemos por imitación, también otros aprenden de nosotros por imitación, somos aprendices y maestros todo el tiempo, de ahí la importancia de ser buenos modelos para nuestro cónyuge y nuestros hijos. Con nuestra conducta y carácter, enseñamos a todos los miembros de nuestro hogar, valores morales y espirituales, que tal vez en ninguna otra parte van a recibir.



¡FELICITACIONES!


A los matrimonios que:

  • Se sirven uno al otro y quieren servir a los demás.

  • Trabajan día a día en el fortalecimiento de su matrimonio.

  • Son testimonio de unidad para su familia y para otros matrimonios.

  • Honran con sus bienes a Dios.

  • Oran juntos para sortear las dificultades y para agradecer las bendiciones.

  • Aman y obedecen a Dios.

LENGUAJES DEL AMOR


CADA UNO SE SIENTE AMADO EN FORMA DIFERENTE

Existen cinco lenguajes del amor básicos que las personas hablan y entienden. Pueden ser diferentes en cada uno de nosotros y es muy importante conocer cuál es el suyo y el de su pareja, con el fin de llenar sus necesidades.

¿CÓMO LE GUSTARIA A SU PAREJA
QUE USTED LE EXPRESARA SU AMOR?

1 Lenguaje: Las Palabras de Afirmación.

Decir palabras de afirmación es dar aliento y seguridad. Para usar este lenguaje debe conocer que es lo más importante para su cónyuge, ¿Qué le gusta?, ¿Qué necesita? ¿Qué quiere que le reafirmes con palabras? la buena comunicación manifiesta bondad, saber pedir pero no demandar.

2 Lenguaje: Tiempo de Calidad.

Es tener espacio con la pareja para sentarse a conversar, darle ratos a solas en actividades en las que ambos tengan interés, es tener la atención completa en el otro. Es escuchar los sentimientos del otro, sus necesidades, pensamientos y experiencias.


COMUNICACION:¿COMO LA USO… EDIFICO O DESTRUYO?

Para lograr una buena comunicación, no basta ser buenos para escuchar y expresar. Su contenido forma parte integral de una buena relación con los demás. Revise su hablar, porque con las palabras usted:

Anima o acobarda: Tu cónyuge necesita ser animado cuando tenga dudas, cuando haya perdido la iniciativa o cuando aplace las cosas. Sea usted su inspiración.

Repara o derriba: La relación de pareja necesita ser reparada constantemente. Con sus palabras puede enmendar el agravio dado o perdonar la ofensa recibida.

Consuela o hiere: En los momentos de aflicción usted puede aliviar la tristeza, el dolor o cualquier otro sentimiento que le cause angustia a su cónyuge.


COMUNICACION 2: !QUIERO EXPRESARME!


Así como escuchar es muy importante, saber expresar lo que sentimos también es parte de la buena comunicación. Ponga en práctica estas recomendaciones:


1. Elija el lugar y el momento adecuado: En ocasiones, la comunicación puede irse al traste si no ha elegido el momento adecuado. El ambiente debe ser acorde con el tema a tratar, por ejemplo, si es una conversación que tiene que ver con pedir explicaciones o tomar decisiones, la intimidad debe ser primordial Si nota que la conversación se escapa de sus manos es apropiado decir: “podemos seguir discutiendo esto en… o más tarde”.

2. Trate los temas de uno en uno: No "aprovechar" que se esta hablando de un tema, para tratar de solucionar otros. Por ejemplo si el tema de conversación es el presupuesto familiar no aproveche para reprocharle su forma de administrarlo.

3. Sea breve: Repetir varias veces lo mismo con distintas palabras, o alargar excesivamente el planteamiento, no es agradable para quién escucha, produce la sensación de ser tratado como un niño y corre el riesgo de ser tildado como “cantaletoso”. Sea específico, concreto, preciso, es una de las normas principales de la comunicación, porque permite avanzar.


Comunicación: ¡Quiero escucharte!

Para que la comunicación dentro del matrimonio fluya apropiadamente ambos cónyuges deben ser buenos para escuchar. Ponga en práctica estas recomendaciones:

Observe a su cónyuge. Sus ojos deben observar el lenguaje corporal de su pareja para comprender sus sentimientos. Sus expresiones pueden decir más que mil palabras. No haga ningún otro trabajo mientras su cónyuge le está hablando. No solo escuche con sus oídos, sino con todo su ser.

Hágale preguntas. El hacerle preguntas le ayudará a entender mejor lo que le está diciendo: “Cuéntame”, “y que paso”, Verifique con preguntas como: "Quieres decir que...", "lo que sentiste fue..." para saber si esta comprendiendo y no malinterpretando lo que dice.

Un Regalo... "EL SALVADOR"


"Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor" Lucas 2:10-11

Dios en su infinito amor, dio a la humanidad lo más preciado que poseía, Su Hijo Jesucristo.

"Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna" (Juan 3:16)

"El Salvador nació para ti, sólo si tu has nacido para El". 

Un regalo solo es aprovechado si se recibe. Para reconocer si he recibido a Jesucristo, debo preguntarme si Él gobierna mi vida, si le he dejado administrar mi tiempo, intervenir en mis finanzas, conducir mis emociones y si lo he nombrado miembro de mi matrimonio.

Galanteo: Arte de de enamorar

ESPOSOS:

“He aquí que tu eres hermosa, amiga mía, he aquí que tu eres bella, tus ojos son como palomas” Cantares 1:15

¡Ella sabe que la amo…! Es la respuesta de muchos esposos a la pregunta ¿Usted le dice a su esposa que la ama? Recuerden que alguna vez invirtieron sus mejores esfuerzos para tratar de seducir a la mujer que los cautivó. Para capturar su atención, fueron atentos, obsequiosos, corteses y amables. Ahora en su matrimonio suponen que no es necesario seguir con la práctica del galanteo porque “ella sabe que la amo”. Olvidan que el amor se alimenta cada día, que sus esposas necesitan continuar escuchando esas palabras y recibiendo las atenciones que un día las hicieron sentir mujeres muy importantes y amadas. Esposos: las palabras –te amo, estás hermosa, me gustas, tu vestido es lindo, eres especial–, los gestos –miradas amables, guiño de ojos–, regalos –flores, helados, cenas, sorpresas–, expresiones de afecto – abrazos, tomadas de mano, tiernas caricias– son indispensables para que sus esposas sigan sintiéndose conquistadas, amadas, seguras, apreciadas y valoradas. Por ello cultiven diariamente el galanteo sin importar el tiempo que lleven de casados.