Por Michael Johnson
Ciertas personas tienen una señal reveladora que hace que sea fácil reconocer cuando están mintiendo: sus labios se mueven. En otras palabras, algunas personas mienten continuamente. Si su boca está abierta y produce sonido, es el sonido del engaño.
Podrían mentir para salir de problemas. Pueden mentir porque intentan decirle lo que creen que quiere escuchar, o lo que creen que hará que haga lo que quiere. O pueden mentir simplemente porque no quieren tener que detenerse y discernir la verdad antes de hablar. Solo aflojar la mandíbula y dejar que las palabras se caigan parece mucho más fácil.