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El responsable de la vida familiar


¿Qué puede hacer un marido para hacerse responsable de su vida familiar?  
En primer lugar, él mismo debe vivir diariamente en una relación personal genuina con Dios. 





  • Esto comienza por alejarse del pecado y confiar en Jesucristo como su Salvador.

  • Se fomenta dedicando tiempo a leer la Biblia y a orar con frecuencia. 

  • Requiere buscar agradar a Dios cada minuto, comenzando en el nivel del pensamiento, un hombre no puede guiar a su familia por donde no camina.

  • A continuación, el marido debe establecer y mantener un clima de amor en su familia. 

  • Debe dejar de lado cualquier rivalidad o competencia entre él y su esposa.

Momentos íntimos del matrimonio


En el mundo cristiano, a menudo escuchamos hablar sobre la importancia de la intimidad en el matrimonio. La mayoría de las veces, la intimidad se presenta como algo que tienes que esforzarte para lograr, y no hay duda de que podemos arruinar muchas oportunidades de intimidad con nuestro orgullo, egoísmo o actitudes ajenas. Pero, la verdad es que su matrimonio está absolutamente lleno de momentos íntimos.

Cambiando nuestra manera de pensar

“Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.”  Efesios 4:31-32

¿Cómo puede un cónyuge llegar a ser bondadoso, compasivo y perdonador? Debe cambiar su manera de pensar.  Dejar la amargura y vestirse de bondad, de un corazón tierno y pensamientos benignos.  Los siguientes ejemplos le servirán tanto, a esposos como a esposas, para cambiar su manera de pensar,  dejando los pensamientos amargos y reemplazándolos por pensamientos benignos de acuerdo a las Escrituras. (Tomados del libro: La esposa excelente)

El no me ama. Solo se ama a si mismo.  – Aunque él no muestra amor como debe yo creo en su capacidad de crecer. (Colosenses 3:1-4)


Amor verdadero


¨Todo lo que necesitas es amor¨, esto cantaban los Beatles. Si hubiesen cantado sobre el amor de Dios, la declaración contendría un granito de verdad. Pero lo que la cultura popular suele denominar amor, no es en absoluto un amor auténtico: es un fraude total. Lejos de ser “todo lo que necesitas” es algo que debes evitar a toda costa.

El apóstol Pablo trata el mismo tema en Efesios 5: 1-3. Pablo escribió: ¨Sed, pues, imitadores de Dios, como hijos amados. Y caminad en el amor, como también Cristo nos amó, y se entregó por nosotros, en ofrenda y sacrificio flagrantes a Dios.
Pero toda inmoralidad sexual, impureza o avaricia, no deben ser nombradas entre vosotros, como es propio de los santos¨.

La sencilla orden del verso 2 (¨Y andad en amor, como también Cristo nos amó¨) resume toda la obligación moral del hombre cristiano. Después de todo, el amor de Dios es el principio único y primordial que define completamente el deber del cristiano. ¨Todo lo que necesitas¨ es este tipo de amor. Romanos 13:8-10 dice, ¨El que ama a su prójimo, ha cumplido la ley. Los mandamientos se resumen en estas palabras: Amarás a tu prójimo; así que el amor es el cumplimiento de la ley¨. Gálatas 5:14 se hace eco de esta misma verdad: ¨Toda la ley se cumple en una sola palabra: amarás a tu prójimo como a ti mismo¨. De la misma manera Jesús enseñó que todas las leyes y profetas penden de dos principios básicos sobre el amor, como se explica en el primero y segundo mandamiento (Mat. 22: 38-40). En otras palabras, ¨el amor… es el vínculo con la perfección¨ (Col. 3:14NKJV).


El día de nuestra boda hubo un funeral




El día de nuestra boda hubo un funeral….
El esposo ha muerto para las demás mujeres;
La esposa ha muerto para los demás hombres.
Pero estamos vivos el uno para el otro.

El día de nuestra boda hubo un funeral…
El esposo ha muerto a su vida independiente;
La esposa ha muerto a su vida independiente.
Ese día comenzamos una nueva vida de unidad.

El día de nuestra boda hubo un funeral… 
El esposo ha muerto a vivir centrado en su propio yo;
La esposa ha muerto a vivir para su propia complacencia.
Ahora vivimos en función del otro.

El día de nuestra boda hubo un funeral… 
            El esposo prometió amarla por encima de las circunstancias
            La esposa prometió respetarlo a pesar de sus debilidades.
Nuestro amor debe perdurar hasta que llegue un segundo funeral.

El día de nuestra boda hubo un funeral…  

Amor Extra-ordinario


La base del matrimonio es el amor, pero no el amor que nos muestra Hollywood, sino el amor bíblico   La Biblia, que contiene verdades absolutas,  nos dice que toda la Escritura se resume en una sola palabra AMAR, a Dios y al prójimo.


¿Cómo es un amor extraordinario?
Para tener un matrimonio extraordinario, necesitamos amar de manera extraordinaria, eso significa practicar el amor conyugal: una vida centrada en el bien del otro.  La Biblia nos enseña como:


PERSEVERANCIA: Virtud para permanecer juntos

Que el Dios que infunde aliento y perseverancia les conceda vivir juntos en armonía, conforme al ejemplo de Cristo Jesús, para que con un solo corazón y a una sola voz glorifiquen al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.” Romanos 15:5-6 (NVI)

Perseverancia: es la actitud de ser firme en alcanzar un objetivo, con el propósito de llegar a un final definido. La perseverancia comienza con una decisión basada en conseguir lo que se considera de gran valor, pero que aún no se tiene por completo. Es una actitud de insistencia ante un proceso que requiere paciencia.

Un voto que hay que cumplir

Al unirse en matrimonio, los novios hacen muchos votos ante Dios y ante los hombres, uno de ellos es el de permanencia: “todos los días de mi vida”, “hasta que la muerte nos separe”, “mientras viva”. En otras palabras permanecer juntos es lo mismo que: perseverar para conservar la relación hasta el final, independientemente de las dificultades, diferencias o desafíos. Ya que la voluntad de Dios para los cónyuges es que conserven el pacto matrimonial y construyan una familia sólida que glorifique a Dios.

EN EL CONFLICTO: Reclamo responsable

"Que su conversación sea siempre amena y de buen gusto. Así sabrán cómo responder a cada uno“ Colosenses 4:6

El conflicto surge cuando una persona no obtiene lo que desea o cuando las cosas no funcionan como quiere. Un conflicto no solucionado lleva al resentimiento, odio y amargura, sentimientos que dañan el corazón y van en contra de la relación matrimonial.

El cónyuge herido siente la necesidad de reclamarle a su pareja para liberarse de su carga y generalmente su primera reacción es decir frases que muestran desagrado, culpa, crítica, acusación, con la intención de ridiculizar y desvalorar al otro para hacerle responsable de lo que le está pasando.

Es importante que el cónyuge ofendido exprese su reclamo, pero debe hacerlo con responsabilidad. Es decir, expresar los sentimientos acerca de la situación, en lugar de hablar del problema o atacar el comportamiento del otro. Por ejemplo, si en vez de decir “Eres muy desordenada, mira como tienes la casa” (juzgó al otro), dice: “Me incomoda ver la casa en desorden” (habló de él).


EN EL CONFLICTO: Escuchar con empatía

“La empatía es la identificación mental y afectiva de una persona con el estado de ánimo de otra”. Por lo tanto, escuchar con empatía es “Escuchar a los demás con claridad para entender sus problemas y anticiparse a sus necesidades”.


¿Cómo escucha a su cónyuge?
1. No hace esfuerzo por escuchar.
2. Aparenta que escucha.
3. Escucha sólo cuando le interesa.
4. Escucha para comparar con su punto de vista.
5. Escucha para entender: palabras, intenciones y sentimientos.

“Mis queridos hermanos, tengan presente esto: Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse” Santiago 1:19

La comunicación es una herramienta eficaz para mejorar la relación matrimonial, es por eso que se hace muy importante identificar la forma en que escucha para saber si lo hace con empatía.

LA MAYOR NECESIDAD DEL ESPOSO: EL RESPETO

El apóstol Pablo definió la clave del matrimonio en una sola frase: “En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo” Efesios 5:33

La clave para tener un esposo feliz: el respeto

Según el diccionario el respeto es: “Considerar, reconocer, aceptar, apreciar y valorar las cualidades de una persona, que se acompaña de obediencia y una especie de admiración profunda hacia ella.”

El respeto es una de las mayores necesidades del varón y toda esposa debe satisfacerla si quiere tener a su lado un esposo feliz. El respeto comienza cuando una esposa honra el liderazgo y la autoridad de su esposo, no porque él sea superior, si no porque es la persona a quien Dios vistió de autoridad para el hogar. En otras palabras, el respeto no está dirigido al hombre sino a la autoridad que hay en él. Cuando una esposa entiende esto, respetará y se sujetará a su esposo de buen agrado, porque su mirada está puesta en Dios y no en su esposo.


LA MAYOR NECESIDAD DE LA ESPOSA: EL AMOR

El apóstol Pablo definió la clave del matrimonio en una sola frase:

“En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo” Efesios 5:33
La clave para tener una esposa feliz: el amor

“Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo hace con la iglesia” Efesios 5:28-29
¿Cómo se ama usted? Si está cansado duerme, si tiene hambre come, si siente frio se cubre, si necesita ropa la compra… en fin, todo hombre siempre cubre las necesidades que su cuerpo le demanda. La Biblia habla de que en esa misma manera todo esposo debe amar a su esposa. La mejor manera de agradarla o hacerla feliz es sirviéndola, cuidándola y atendiendo sus necesidades todo el tiempo. En resumen, el amor de un esposo debe ser un acto de servicio permanente hacia su esposa.

La necesidad primordial de una mujer es sentirse y saberse amada y esa es una responsabilidad de todo esposo. El amor hacia su esposa debe ser sacrificado, algunos dejan a su esposa en último lugar, por ejemplo: Les dan el tiempo que queda después de hacer todo lo que les gusta, el dinero que queda después de satisfacer sus necesidades, caricias y halagos solo cuando quieren sexo, entretenimiento cuando no tienen nada más que hacer… El verdadero amor se muestra cuando se da algo que en verdad cuesta y esta es una forma de sacrificarse por ella.


HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE

“Busquen la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” Hebreos 12:14
El día de nuestra boda hacemos votos y promesas que perduran “Hasta que la muerte nos separe” pero en realidad nunca pensamos que ese día va a llegar.

Si su cónyuge muere hoy ¿Ya buscó la paz?

Imagine por un momento que su cónyuge muere en este momento, usted podrá pensar: No le dije hoy que le amaba, estaba enojado, no le hablaba, no tomamos esa decisión tan importante, no alcancé a comprarle ese regalo que tanto quería, no le pedí perdón por esa frase tan odiosa que dije, no tuvimos esa última noche romántica porque he descuidado esos detalles. Últimamente no le ayudé lo suficiente, no le dediqué el tiempo que merecía, no valoré su compañía, nunca me dijo cómo manejaba los negocios, no supe qué deudas tenía.

Si esto pasara, se le acabarían las oportunidades para ponerse en paz con su cónyuge y tal vez pasará mucho tiempo lamentándose por lo que dejó para “mañana”.


RUTINA: Matrimonio en piloto automático


Un piloto automático es un dispositivo que puede guiar automáticamente un avión o un barco, sin la ayuda, ni atención del piloto. Se diseñó para que hiciera ciertas tareas en momentos específicos.
En el noviazgo, nos esforzamos todo el tiempo para demostrarle al otro que es la persona más importante en nuestro mundo, pero una vez iniciado el vuelo, dejamos nuestros matrimonios en “Piloto Automático”, dejando que la vida de pareja sea parte de la rutina diaria, sin esfuerzos adicionales, sin cambios, ni sorpresas, sin ayuda ni atención de parte de los cónyuges.
La rutina diaria es común a la vida del ser humano y no es malo tenerla, pero no podemos permitir que afecte la relación de pareja, reaccionando ante cada situación con los mismos comportamientos y actitudes, dejando que desaparezcan las atenciones y mecanizando hasta las relaciones sexuales.
La rutina adormece la creatividad, crea paradigmas, genera pasividad y estancamiento. Permite que las cosas sucedan simplemente, nos deja cómodos en nuestro sitio, tal vez esperando que las cosas cambien, pero sin ningún trabajo extra.
¡Deje el piloto automático y utilice los controles manuales para mantener sus habilidades!
La vida conyugal es más que mantener la casa en orden, trabajar responsablemente, cuidar bien de los hijos; a estas actividades tan importantes en la vida familiar hay que agregarle ingredientes que le den sabor a lo cotidiano.

HOY, YO DECIDO AMARTE


Nos han enseñado que el amor es un sentimiento y que existe una razón para sentirlo: “Te amo porque eres fiel”, “Te amo porque eres hermosa”, “Te amo porque eres la madre de mis hijos”. Pero el amor conyugal es más que un sentimiento o una pasión, es un verbo que exige acción: entrega, compromiso, intimidad, esfuerzo, generosidad, bondad, paciencia y deseo de hacer feliz al otro. Algo tan importante en la vida de una pareja no puede dejarse en manos de sentimientos o emociones, que por cierto muchas veces nos engañan.
Apego, atracción, dependencia, admiración, compasión, respeto y ternura, son sentimientos que expresan el amor pero no son el amor. El amor conyugal es un proceso que comienza en el noviazgo con el enamoramiento, luego viene el conocimiento mutuo que ayuda a que los sentimientos maduren y lleven a la pareja a tomar la decisión y el compromiso de amarse para toda la vida. Pasa de ser un sentimiento para volverse una decisión.
De ahí en adelante, con todas las circunstancias que rodean un matrimonio, el amor debe crecer y madurar todos los días; El amor…Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” 1 Corintios 13:7.

!GRACIAS MI AMOR!


“Al ver eso, Jesús preguntó a sus discípulos: "¿No eran diez los que quedaron sanos? ¿Por qué sólo este extranjero volvió para dar gracias a Dios?" Lucas 17:17,18

La gratitud es una virtud que nos conduce a reconocer y estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o querido hacer. Requiere de disposición y atención para practicarla, se cultiva todos los días hasta que se vuelve un hábito.

¿Por qué perdemos la virtud de tener un corazón agradecido? Porque nos acostumbramos a recibir de las personas con las que tenemos mayor contacto favores que con el tiempo se vuelven obligación y no un beneficio para nosotros.

Así sucede en el hogar. Dar las gracias al esposo o esposa no nos parece tan necesario, porque pensamos que hace lo que le corresponde y está cumpliendo con su deber. Por ejemplo: El lleva a su esposa diariamente al trabajo o ella le prepara los alimentos diariamente, pensamos equivocada e inconscientemente: ¡no hay nada que agradecer, es su obligación!

Es paradójico que seamos más agradecidos con las personas ajenas a nuestro hogar y que nos hacen algún favor.

Decir un simple “gracias” es recompensar al cónyuge por su labor, es hacerle saber lo importante que fue para nosotros su detalle o favor y animarlo para que siga haciendo actos que causan nuestro agrado.

Si analizamos las pequeñas y grandes cosas en las que nuestro cónyuge interviene para facilitar nuestra comodidad, seguramente encontraremos muchos motivos para estar agradecidos.

Gracias por escucharme, por prepararme los alimentos, por cuidar de nuestros hijos, por ayudarme, por tus consejos, por orar por mí, por estar a mi lado, por tu comprensión cuando me enojo…

Expresar con palabras y detalles nuestro agradecimiento, es llenar de calor, de ternura, de amabilidad y de alegría nuestra relación de pareja. Obviamente cuando hacemos lo que nos corresponde, no debemos esperar algo a cambio, pero una expresión de reconocimiento de la persona que amamos puede ser el mejor estímulo para hacerlo cada vez mejor.

Además, la gratitud proporciona bienestar porque nos lleva a reconocer que todas las personas que nos rodean tienen algo bueno para darnos y nos ayuda a descubrir lo bueno que tenemos y agradecerlo, en lugar de lamentarnos por lo que no tenemos.

Es tan importante la gratitud, que hace parte de la voluntad de Dios:

“Estén siempre alegres, oren sin cesar, den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús”. 1 Tesalonicenses 5:16,18

REFLEXION:

¿Le ha expresado últimamente su gratitud

a Dios y a su cónyuge?

Sea agradecido con Dios que le da todo lo que tiene, y le será más fácil serlo con las personas que le rodean.

Para tener motivos de gratitud con su cónyuge, esté atento a todas las cosas que hace para usted, deténgase, valore y disfrute los momentos de tranquilidad y alegría espontánea y sencilla. No pierda su capacidad de agradecimiento ante lo aparentemente pequeño e insignificante.

Propóngase diariamente decir “gracias” y haga de la gratitud un estilo de vida

LA INTIMIDAD SEXUAL

La intimidad sexual es uno de los pilares más importantes para la supervivencia de un matrimonio. Es el regalo que Dios le obsequia a la pareja, el día de su boda. La intimidad sexual implica:

Entrega: La intimidad demanda rendición total, darse a sí mismo sin condición, es por eso que la verdadera intimidad sólo sucede como fruto del amor. Si hay una entrega parcial, se convierte en un simple acoplamiento físico.

Unidad: Cuando una pareja se une en la intimidad, hay entrega total de su cuerpo mente y espíritu. Los cuerpos se funden en uno solo, la mente y el espíritu se conectan, son dos seres que se vuelven uno.

Servicio: La intimidad no es un acto egoísta, no proporciona un deleite unilateral. Tiene como fin que uno se ponga al servicio del otro para complacerlo y si cada uno se fija este propósito, ambos lograrán que cada encuentro sea inolvidable.


Galanteo: Arte de de enamorar

ESPOSOS:

“He aquí que tu eres hermosa, amiga mía, he aquí que tu eres bella, tus ojos son como palomas” Cantares 1:15

¡Ella sabe que la amo…! Es la respuesta de muchos esposos a la pregunta ¿Usted le dice a su esposa que la ama? Recuerden que alguna vez invirtieron sus mejores esfuerzos para tratar de seducir a la mujer que los cautivó. Para capturar su atención, fueron atentos, obsequiosos, corteses y amables. Ahora en su matrimonio suponen que no es necesario seguir con la práctica del galanteo porque “ella sabe que la amo”. Olvidan que el amor se alimenta cada día, que sus esposas necesitan continuar escuchando esas palabras y recibiendo las atenciones que un día las hicieron sentir mujeres muy importantes y amadas. Esposos: las palabras –te amo, estás hermosa, me gustas, tu vestido es lindo, eres especial–, los gestos –miradas amables, guiño de ojos–, regalos –flores, helados, cenas, sorpresas–, expresiones de afecto – abrazos, tomadas de mano, tiernas caricias– son indispensables para que sus esposas sigan sintiéndose conquistadas, amadas, seguras, apreciadas y valoradas. Por ello cultiven diariamente el galanteo sin importar el tiempo que lleven de casados.

Tres dimensiones del amor

La plataforma donde esta cimentado un matrimonio se llama amor.

Conocer un poco más de los tres tipos de amor que satisfacen a la pareja en todas las áreas (física, emocional y espiritual) fortalecerá el matrimonio.

AMOR EROTICO: Este amor comunica la sensualidad, el anhelo de unirse físicamente con el ser amado. Es romántico, apasionado y sentimental. Es un amor que, más que placer sexual, ofrece un deleite permanente y satisfacción plena a ambos cónyuges. Un matrimonio debe avivar en todas sus etapas este amor que se expresa desde lo físico.

Esta dimensión del amor preserva a la pareja de la inmoralidad sexual.

Un camino más excelente


“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.” 1 Corintios 13:4-8


“El amor es sufrido”
Por lo tanto, soportaré la peor conducta de mi cónyuge, sin venganza, a pesar de las circunstancias.

“El amor es benigno”
Por lo tanto, buscaré con diligencia modos de ser activamente útil en la vida de mi cónyuge.

“El amor no tiene envidia”
Por lo tanto, me deleitaré en la estima y honor que se dé a mi cónyuge.

“El amor no es jactancioso”
Por lo tanto, no atraeré la atención de mi cónyuge exclusivamente para mi persona.