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El nido vacío - Cuando los hijos se van de casa

Por: Linda Linder
 
Yo había sido una madre de “tiempo completo”, y obviamente cuando nuestros hijos se fueron de casa, toda la estructura de mi vida cambió. No más desayunos apresurados para salir por la mañana. No hay juegos para ir tarde en el día. No hay que preparar grandes comidas que satisfagan a los adolescentes. Sin niños pasando el rato en la casa o planeando eventos con otros padres. Oh, sí, la vida iba a ser diferente, ¡y no estaba del todo seguro de que eso me fuera a gustar!

Temprano después de que los niños se fueron, me encontré de rodillas ante Dios con una especie de sentimiento vacío, cuando encontré estas palabras:

Por eso doblo mis rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que conforme a las riquezas de su gloria os conceda ser fortalecidos con poder por su Espíritu en vuestro interior. Efesios 3:14–16 )

Esa buena palabra me aseguró que Dios me llenaría de su fuerza para la nueva temporada que se avecinaba. 

La mujer modesta

1 Timoteo 2:9-10 

“Asimismo, que las mujeres se vistan con ropa decorosa, con pudor y modestia, no con peinado ostentoso, no con oro, o perlas, o vestidos costosos; sino con buenas obras, como corresponde a las mujeres que profesan la piedad”.

La mujer modesta quiere agradar a Dios con su vida, quiere mostrar lo que Cristo hizo por ella en su manera de vivir, incluso en su arreglo personal. Ella se viste con ropa decorosa, decente y se adorna con sencillez primeramente para el Señor y, si es casada, para su marido. No se peina ostentosamente, ni se maquilla de manera sugestiva o usa vestidos seductores. Ella quiere verse bella, femenina y delicada porque quiere mostrar con su apariencia física lo que hay en su alma, Ella sabe que su mejor vestido y la mejor forma de mostrar su belleza es con “buenas obras”, con su comportamiento. 

La mujer modesta cumple la voluntad de Dios en cuanto a su apariencia exterior e interior, porque la modestia no solo es externa, sino que viene de un corazón arrepentido y humilde que quiere mostrar su nueva vida en Cristo a través de su aspecto pudoroso, decente, recatado.

Qué es lo que tu vestimenta y tu apariencia dicen acerca de ti? ¿Sabes que tu cuerpo le pertenece a Dios? ¿Qué el propósito de tu cuerpo es glorificar a Dios? ¿Qué en la forma en que adornas tu cuerpo estas enviando mensajes a quienes te rodean?  Evalúa tu guardarropa y que sea para la gloria de Dios.

Las madres también necesitan teología


¿Qué es lo primero que piensas cuando escuchas la palabra teología?

¿Piensas en palabras impronunciables, en libros antiguos cubiertos de polvo, o tal vez en sermones largos? Si tuvieses que escoger entre estudiar teología y leer un libro de consejos prácticos para la vida diaria, ¿qué elegirías?

Para muchas madres como nosotras, la sola idea de estudiar teología parece estar más allá de lo que podemos manejar en nuestra vida diaria. Quizá pensemos: "En esta etapa de mi vida, no puedo aprender teología. Estoy sobrepasada por las tareas diarias de la maternidad, que consumen todo mi tiempo". Tal vez pensemos que podemos hacer mejor uso del tiempo leyendo sobre formas de ayudar a nuestro hijo a dormir, o sobre las mejores opciones nutricionales para nuestro hijo en crecimiento, o sobre cómo evitar que nuestro hijo en edad preescolar tenga una rabieta en medio de la fila de la caja del supermercado.