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¿Estoy invirtiendo en mi matrimonio?


“La mujer sabia edifica su casa, pero la necia con sus manos la derriba”. Proverbios 14:1

¿Estoy construyendo mi casa, o estoy derribándola?  Para responder esta pregunta debes examinar la forma como estas llevando tu hogar, las siguientes preguntas te harán reflexionar acerca de algunos puntos importantes en relación con tu esposo y tu casa.

¿Estoy invirtiendo en mi matrimonio?

¿Estás hablando palabras que animan, palabras que edifican y motivan, o estas destruyendo con palabras críticas, negativas, duras y demandantes? ¿Estas nutriendo el corazón de tu esposo? ¿Estás dedicando más tiempo, atención y esfuerzo en otras relaciones del que inviertes en tu matrimonio? la vida está llena de cambios y puede suceder que las circunstancias te lleven a cambiar las prioridades y dejes de invertir en tu hogar.


Deberes de una esposa piadosa

EL DEBER DE LAS ESPOSAS.
Juan Bunyan (1628-1688)

Pasando del padre de familia como cabeza, diré una palabra o dos a los que están bajo su cuidado.

Y, primero, a la esposa: Por ley, la esposa está sujeta a su marido mientras viva el marido (Romanos 7:2). Por lo tanto, ella también tiene su obra y lugar en la familia, al igual que los demás.

Ahora bien, hay que considerar las siguientes cosas con respecto a la conducta de una esposa hacia su marido, las cuales ella debe cumplir conscientemente.

Primero, que lo considere a él como su cabeza y señor. “El varón es la cabeza de la mujer” (1 Corintios 11:3). Y Sara llamó señor a Abraham (1 Pedro 3:6).

Segundo, en consecuencia, ella debe estar sujeta a él, como corresponde en el Señor. El apóstol dice: “Vosotras, mujeres, sed sujetas a vuestros maridos” (1 Pedro 3:1; Colosenses 3:18; Efesios 5:22).Ya se los he dicho, que si el esposo se conduce con su esposa como corresponde, será el cumplimiento de tal ordenanza de Dios a ella que, además de su relación de esposo, le predicará a ella la conducta de Cristo hacia su iglesia. Y ahora digo también que la esposa, si ella anda con su esposo como corresponde, estará predicando la obediencia de la iglesia a su marido. “Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo” (Efesios 5:24). Ahora bien, para llevar a cabo esta obra, primero tiene usted que evitar los siguientes males:

¿Cómo debo respetar a mi esposo?

EL DEBER ESPECIAL DE LA ESPOSA: RESPETAR

Autor: Richard Steele (1629-1692)

Esta es la cualidad especial de ella. Si tiene toda hermosura y todo conocimiento pero no respeta a su marido, no es una buena esposa. La creación lo sugiere. Fue creada después del hombre (1 Timoteo 2:13), tomada del hombre (1 Corintios 11:8) y para el hombre (1 Corintios 11:9). Este orden no es del hombre, sino de Dios. Aun después de la Caída, la orden divina sigue en pie: “Él se enseñoreará de ti” (Génesis 3:16). El Nuevo Testamento confirma todo esto (Colosenses 3:18; 1 Pedro 3:1-6). Aun cuando ella sea la cosa más dulce y su marido el más malo, ella sigue teniendo el deber de respetarlo.

Primero, tiene que fijar en su corazón que su posición es inferior a la de él, y entonces podrá cumplir con facilidad y alegría todo lo que el respeto implica. No es correcto colocar la costilla sobre la cabeza, ni aun a su mismo nivel.

1. Descripción del respeto de la esposa piadosa.

A. Lo tiene en alta estima. “Todas las mujeres darán honra a sus maridos, desde el mayor hasta el menor” (Ester 1:20). Reflexione en la excelencia de su persona, y valórela como debe. Y si él no es un hombre realizado, entonces debe ella considerar la excelencia de su lugar como “imagen y gloria de Dios” (1 Corintios 11:7). Lo estimó usted cuando lo eligió como marido, y debe seguir haciéndolo. Recuerde la falta de respeto de Mical para con David y el consecuente castigo de Dios (2 Samuel 6:16, 23). Su familia y sus vecinos la respetarán como ella respeta a su marido así que, al honrarlo a él, se honra a ella misma.

Una lección para las esposas


Conferencia para Matrimonios, Febrero 1, 2013
Medellín, Colombia

Tito 2: 3-5  Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.  Reina-Valera 1960

Este pasaje habla mucho acerca de la responsabilidad que una mujer Cristiana tiene de caminar— y vivir— la vida Cristiana.  Sin embargo, estudiaremos solamente el versículo tres, donde Pablo da una lección completa de lo que significa ser una dama Cristiana.

Es importante clarificar que, cuando Pablo usa la palabra anciana, realmente significa una mujer madura en la fe, y no una anciana.  El está hablando de una mujer calificada y capaz de compartir el evangelio a mujeres jóvenes en la fe, porque lo modela con su comportamiento y su conducta. 

La primera característica que Pablo indica es que una mujer Cristiana debe ser reverente. 

Reverencia al Santo y Trino Dios es una característica única de todo cristiano.  Esta reverencia al Santo Dios nos ha sido dada por El Espíritu Santo en el momento de nuestra conversión, y es enfocada en la presencia del Señor Jesucristo en nosotros.

La reverencia por el Santo Dios es resultado de un temor hacia el Señor.  Proverbios 1: 7 dice: El principio de la sabiduría es el temor de Jehova.  Este temor significa reverencia al Señor, no significa miedo a Él.  Significa recordar que Él es Santo, Santo, Santo cuya característica pertenece sólo a Él, y es demostrada con Su justicia.  Ser reverente, entonces, es temer al Señor con amor, admiración, y confianza que representa un santo temor.

Cómo ganar a su esposo no creyente – John MacArthur


“Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa.  Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos,sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos; como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor;de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza. Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.” 1 Pedro 3:1-7 

Ahora Pedro está escribiendo a algunos cristianos, los cristianos que han sido esparcidos y se encuentran bajo ciertas persecuciones… animándolos sobre cómo vivir en medio de una sociedad hostil, cómo “os conducís” en un mundo que se establece en su contra…

Ahora lo fundamental es esto, que si vamos a tener un testimonio ejemplar en un mundo hostil, y si lo vamos a usar para ganar almas para Cristo, entonces nuestras vidas deben ser determinadas por ciertas características básicas… Ahora Pedro dice que vamos a estar atrapados en un mundo hostil y ese mundo hostil se manifestará en todas las relaciones sociales de las cuales hay tres primarias … el gobierno, el lugar de trabajo y la familia. Estos son los tres entornos sociales en que vivimos, que van desde el mayor hasta el menor. El mayor ambiente social en que vivimos es aquí en Estados Unidos de América, y por tanto, somos responsables ante ese gobierno,  el gobierno del estado, de la ciudad y de los municipios locales, etc. La arena al lado de la relación social en la que vivimos, es nuestro lugar de trabajo. Tenemos la responsabilidad dentro de nuestro trabajo de someternos a los que tienen autoridad sobre nosotros. El más pequeño en la ubicación de nuestro compromiso social es la familia.


La esposa sumisa


… La amonestación a las esposas es simple, cubriendo solo tres versículos: “Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor. Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, siendo El mismo el Salvador del cuerpo. Pero así como la iglesia está sujeta a Cristo, también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo” (Efes. 5:22-24).
Varias ideas clave en ese texto vale la pena señalar de inmediato:
En primer lugar, la palabra traducida como “sometidas” en realidad no aparecen en el texto griego del versículo 22. La idea se entiende claramente, sin embargo, desde el mandato del versículo 21, el cual instruye a todos los creyentes a someternos unos a otros. Recuerde que a las esposas no las está señalando y consignando a un estatus de segunda clase. Hay un sentido en el que todos en la familia deberán someterse a todos los demás. El versículo 22 comienza simplemente una explicación práctica de cómo las mujeres deben demostrar su sumisión.
En segundo lugar, observe que Pablo comenzaba y terminaba esta breve sección, indicando que las esposas deben someterse a: “a sus propios maridos” (v. 24). Las mujeres como grupo no se hacen siervas de los hombres en general, y los hombres no son automáticamente elevados a una clase dominante sobre todas las mujeres. Pero la Escritura llama a cada mujer en particular, a someterse a la dirección de su propio esposo. En otras palabras, la propia familia es el ámbito principal en el que una mujer de Dios ha de cultivar y demostrar la actitud de humildad, servicio y sacrificio que se le pide en el versículo 21.