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SOY UN PACIFICADOR


Todo anhelamos la paz, pero cuando miramos nuestro entorno, vemos una sociedad violenta, que piensa en sí misma y siempre está a la defensiva ¿Qué gano yo? ¿Y mis derechos que? ¿Me satisface?, donde sobresale el egoísmo, la vanidad y el orgullo por encima de cualquier otra cosa.

¿De dónde surgen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos?... para satisfacer sus propias pasiones” Santiago 4:1-3
Es en el hogar donde se dan los principios que aportan los individuos a la sociedad, pero es precisamente allí donde la violencia es más común de lo que creemos y no hablamos de armas o golpes sino de otras formas violentas como: amenazas, frases hirientes, gestos ofensivos, burlas, gritos, peleas, conflictos y abusos. ¿Por qué dentro de un hogar que comenzó con el amor, ahora hay violencia?

LA REGLA DE ORO

“Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes.” Mateo 7:12

Esta es una propuesta del amor cristiano, que significa tratar al otro con el respeto y la dignidad con que quiero ser tratado. Supone de un arduo trabajo, es renunciar en muchas ocasiones a lo que quiero, para dar al otro lo que necesita. Dios espera que este mandato también se aplique a la relación matrimonial, parafraseando podríamos decir: “Trate a su cónyuge tal y como quieres que él te trate a ti”

Trátelo mejor de lo que el o ella lo trata a usted: No haga lo mínimo por su cónyuge, esfuércese por ir mucho más allá. Aproveche cada oportunidad para hacer más de lo esperado. Así su relación será más satisfactoria.