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La oración expontánea


Charles Haddon Spourgeon

 Texto: “Entonces oré al Dios de los cielos.” Nehemías 2:4 

  … “Pero si he de daros una selección de momentos adecuados, debo mencionar momentos como estos. Cuando quiera que tengas una gran alegría, grita: "Señor, convierte esto en una verdadera bendición para mí." No exclamas como los demás: "Soy un tipo con suerte," sino, "Señor, dame más gracia y más gratitud, ahora que has multiplicado tus favores." Cuando tienes entre manos una empresa ardorosa o un asunto pesado, no lo toques hasta que de tu alma haya una dificultad, y te sientes muy perplejo, cuando los negocios llegan a una encrucijada, o a una confusión que no puedes desentrañar u ordenar, ora. No es necesario que ocupes un minuto, pero es maravilloso darse cuenta cuantos nudos se puedan soltar después de una palabra de oración.

¿Los niños te resultan particularmente molestos, buena mujer? ¿Te parece que tu paciencia casi se ha agotado debido a las preocupaciones y las hostilidades? Es el momento de una oración instantánea. Los manejarás en forma más adecuada y soportarás sus malos comportamientos en forma más tranquila. En todo caso, tu propia mente estará menos perturbada.


La esposa sumisa


… La amonestación a las esposas es simple, cubriendo solo tres versículos: “Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor. Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, siendo El mismo el Salvador del cuerpo. Pero así como la iglesia está sujeta a Cristo, también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo” (Efes. 5:22-24).
Varias ideas clave en ese texto vale la pena señalar de inmediato:
En primer lugar, la palabra traducida como “sometidas” en realidad no aparecen en el texto griego del versículo 22. La idea se entiende claramente, sin embargo, desde el mandato del versículo 21, el cual instruye a todos los creyentes a someternos unos a otros. Recuerde que a las esposas no las está señalando y consignando a un estatus de segunda clase. Hay un sentido en el que todos en la familia deberán someterse a todos los demás. El versículo 22 comienza simplemente una explicación práctica de cómo las mujeres deben demostrar su sumisión.
En segundo lugar, observe que Pablo comenzaba y terminaba esta breve sección, indicando que las esposas deben someterse a: “a sus propios maridos” (v. 24). Las mujeres como grupo no se hacen siervas de los hombres en general, y los hombres no son automáticamente elevados a una clase dominante sobre todas las mujeres. Pero la Escritura llama a cada mujer en particular, a someterse a la dirección de su propio esposo. En otras palabras, la propia familia es el ámbito principal en el que una mujer de Dios ha de cultivar y demostrar la actitud de humildad, servicio y sacrificio que se le pide en el versículo 21.

Amor Extra-ordinario


La base del matrimonio es el amor, pero no el amor que nos muestra Hollywood, sino el amor bíblico   La Biblia, que contiene verdades absolutas,  nos dice que toda la Escritura se resume en una sola palabra AMAR, a Dios y al prójimo.


¿Cómo es un amor extraordinario?
Para tener un matrimonio extraordinario, necesitamos amar de manera extraordinaria, eso significa practicar el amor conyugal: una vida centrada en el bien del otro.  La Biblia nos enseña como:


PERSEVERANCIA: Virtud para permanecer juntos

Que el Dios que infunde aliento y perseverancia les conceda vivir juntos en armonía, conforme al ejemplo de Cristo Jesús, para que con un solo corazón y a una sola voz glorifiquen al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.” Romanos 15:5-6 (NVI)

Perseverancia: es la actitud de ser firme en alcanzar un objetivo, con el propósito de llegar a un final definido. La perseverancia comienza con una decisión basada en conseguir lo que se considera de gran valor, pero que aún no se tiene por completo. Es una actitud de insistencia ante un proceso que requiere paciencia.

Un voto que hay que cumplir

Al unirse en matrimonio, los novios hacen muchos votos ante Dios y ante los hombres, uno de ellos es el de permanencia: “todos los días de mi vida”, “hasta que la muerte nos separe”, “mientras viva”. En otras palabras permanecer juntos es lo mismo que: perseverar para conservar la relación hasta el final, independientemente de las dificultades, diferencias o desafíos. Ya que la voluntad de Dios para los cónyuges es que conserven el pacto matrimonial y construyan una familia sólida que glorifique a Dios.

VERDADERA ESPIRITUALIDAD

El ser humano fue creado con una parte espiritual que lo diferencia de la creación, es por eso que el hombre siempre ha buscado por todos los medios llenar su necesidad espiritual.

¿Cómo satisfacemos la necesidad espiritual? Hoy en día abundan corrientes que nos permiten escoger una espiritualidad propia, es como un supermercado en donde encontramos creencias, terapias y prácticas, elegidas y combinadas según el gusto del consumidor, así sean alocadas, incongruentes, o simplemente ridículas. Muchos creemos que una teoría novedosa que brinde emociones y sensaciones que sobrepasen los sentidos es la respuesta a esta necesidad, pero la verdad es que nuestro corazón engañoso puede llevarnos a disfrazar de espiritual lo que no es más que misticismo, imaginaciones o ritos extrasensoriales.

“Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos; y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos.” 2 Timoteo 4:3-4


LA MAYOR NECESIDAD DEL ESPOSO: EL RESPETO

El apóstol Pablo definió la clave del matrimonio en una sola frase: “En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo” Efesios 5:33

La clave para tener un esposo feliz: el respeto

Según el diccionario el respeto es: “Considerar, reconocer, aceptar, apreciar y valorar las cualidades de una persona, que se acompaña de obediencia y una especie de admiración profunda hacia ella.”

El respeto es una de las mayores necesidades del varón y toda esposa debe satisfacerla si quiere tener a su lado un esposo feliz. El respeto comienza cuando una esposa honra el liderazgo y la autoridad de su esposo, no porque él sea superior, si no porque es la persona a quien Dios vistió de autoridad para el hogar. En otras palabras, el respeto no está dirigido al hombre sino a la autoridad que hay en él. Cuando una esposa entiende esto, respetará y se sujetará a su esposo de buen agrado, porque su mirada está puesta en Dios y no en su esposo.


LA MAYOR NECESIDAD DE LA ESPOSA: EL AMOR

El apóstol Pablo definió la clave del matrimonio en una sola frase:

“En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo” Efesios 5:33
La clave para tener una esposa feliz: el amor

“Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo hace con la iglesia” Efesios 5:28-29
¿Cómo se ama usted? Si está cansado duerme, si tiene hambre come, si siente frio se cubre, si necesita ropa la compra… en fin, todo hombre siempre cubre las necesidades que su cuerpo le demanda. La Biblia habla de que en esa misma manera todo esposo debe amar a su esposa. La mejor manera de agradarla o hacerla feliz es sirviéndola, cuidándola y atendiendo sus necesidades todo el tiempo. En resumen, el amor de un esposo debe ser un acto de servicio permanente hacia su esposa.

La necesidad primordial de una mujer es sentirse y saberse amada y esa es una responsabilidad de todo esposo. El amor hacia su esposa debe ser sacrificado, algunos dejan a su esposa en último lugar, por ejemplo: Les dan el tiempo que queda después de hacer todo lo que les gusta, el dinero que queda después de satisfacer sus necesidades, caricias y halagos solo cuando quieren sexo, entretenimiento cuando no tienen nada más que hacer… El verdadero amor se muestra cuando se da algo que en verdad cuesta y esta es una forma de sacrificarse por ella.


EJERCITÁNDONOS EN EL PERDÓN


Perdonar es renunciar al derecho de castigar al culpable. Es olvidar el sufrimiento y tratar al otro mejor de lo que se merece, sin pedirle nada a cambio. Es un regalo de amor que se elige dar al ofensor.

En el matrimonio, donde la convivencia de la vida diaria produce roces, malentendidos, desacuerdos, frustraciones y enojos, es necesario ejercitarse en conceder y pedir perdón.

¿Por qué perdonar?

El perdón es una orden de Dios. Así como fuimos perdonados por El, a través del sacrificio de Su Hijo Jesucristo, también debemos hacerlo nosotros. Perdonar no es una debilidad, no es falta de dignidad; es un acto de misericordia, donde los mayores beneficiados somos nosotros, porque al perdonar evitamos que crezca en nuestro corazón amargura, ira, rencor, resentimiento y venganza, sentimientos que traen sufrimiento, dolor y quitan el gozo de vivir.

"Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia. Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo. Efesios 4:31-32


LA MEJOR ALTERNATIVA: LA ORACIÓN

La oración es entrar en comunicación con Dios Padre, por medio de su Hijo. Porque es gracias al sacrificio que Jesucristo hizo en la cruz que tenernos el privilegio de ser sus hijos y entrar en una relación intima y personal con Él.

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” Juan 1:12

Al dirigirme en oración al Padre Celestial, estoy reconociendo que sin Él nada puedo hacer, y estoy confiando que Él proveerá la ayuda que necesito.

Nos preguntamos ¿Para qué orar si Él ya lo conoce todo? Es cierto, cuando oramos estamos hablando con un Dios que posee todo el conocimiento, Él ya sabe todo lo que tenemos que decirle antes de que se lo digamos y lo que va a pasar antes de que suceda. Pero la oración cambia cosas, nos sostiene en tiempo de angustia, nos da paz, dirección, sabiduría para actuar, la Escritura dice que "La oración eficaz del justo puede lograr mucho” (Santiago 5:16). Ante nuestra incapacidad humana para producir cambios, está un Dios todopoderoso que nos ayuda en todo.

Es por eso que cuando detectamos que algo está sucediendo con nuestro cónyuge, cuando algo amenaza la unidad matrimonial, cuando la rutina nos acecha, o las finanzas no andan bien, cuando no hay intimidad placentera o el egoísmo prima, cuando hay asomos de violencia, una queja, altibajos emocionales o simplemente sentimos que algo pasa pero que no identificamos: es necesario orar.


LA INTIMIDAD SEXUAL

La intimidad sexual es uno de los pilares más importantes para la supervivencia de un matrimonio. Es el regalo que Dios le obsequia a la pareja, el día de su boda. La intimidad sexual implica:

Entrega: La intimidad demanda rendición total, darse a sí mismo sin condición, es por eso que la verdadera intimidad sólo sucede como fruto del amor. Si hay una entrega parcial, se convierte en un simple acoplamiento físico.

Unidad: Cuando una pareja se une en la intimidad, hay entrega total de su cuerpo mente y espíritu. Los cuerpos se funden en uno solo, la mente y el espíritu se conectan, son dos seres que se vuelven uno.

Servicio: La intimidad no es un acto egoísta, no proporciona un deleite unilateral. Tiene como fin que uno se ponga al servicio del otro para complacerlo y si cada uno se fija este propósito, ambos lograrán que cada encuentro sea inolvidable.


Unidad

UNI-DOS
(Dos siendo uno solo)

Solo Dios puede hacer de dos personas una sola. Cuando una pareja se casa, queda unida en el plan de “unidad divina” llamada matrimonio. Esta unidad reclama:

RENUNCIA: Poner la relación con el cónyuge por encima de cualquier otra relación terrenal (padres, familiares, amigos, trabajo), facilita a la pareja la independencia emocional y social que requiere.


COMPROMISO: Cuando una pareja entra libremente al matrimonio, adquiere el compromiso de permanecer unidos (lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe" Mar 10:9), vivir con un mismo propósito, unir esfuerzos, asumir roles y trabajar en equipo para poder formar la ilustre ecuación 1+1=1.


Galanteo: Arte de de enamorar

ESPOSOS:

“He aquí que tu eres hermosa, amiga mía, he aquí que tu eres bella, tus ojos son como palomas” Cantares 1:15

¡Ella sabe que la amo…! Es la respuesta de muchos esposos a la pregunta ¿Usted le dice a su esposa que la ama? Recuerden que alguna vez invirtieron sus mejores esfuerzos para tratar de seducir a la mujer que los cautivó. Para capturar su atención, fueron atentos, obsequiosos, corteses y amables. Ahora en su matrimonio suponen que no es necesario seguir con la práctica del galanteo porque “ella sabe que la amo”. Olvidan que el amor se alimenta cada día, que sus esposas necesitan continuar escuchando esas palabras y recibiendo las atenciones que un día las hicieron sentir mujeres muy importantes y amadas. Esposos: las palabras –te amo, estás hermosa, me gustas, tu vestido es lindo, eres especial–, los gestos –miradas amables, guiño de ojos–, regalos –flores, helados, cenas, sorpresas–, expresiones de afecto – abrazos, tomadas de mano, tiernas caricias– son indispensables para que sus esposas sigan sintiéndose conquistadas, amadas, seguras, apreciadas y valoradas. Por ello cultiven diariamente el galanteo sin importar el tiempo que lleven de casados.

¿Pacto o contrato?

¿Cuántas veces en su vida ha firmado un contrato? De arrendamiento, de trabajo, o un crédito y ¿Cuántas veces los ha dado por terminado?...

Se ha vuelto cotidiano el firmar esta forma legal, pero lo preocupante no es que no exista credibilidad en la palabra dada, si no que el matrimonio se ha vuelto un contrato: promesas, responsabilidades, con condiciones (cláusulas), y duración determinada.

La sociedad se ha olvidado que el matrimonio (ese paso que una pareja da para dar lugar a una familia y ser una de las células de la sociedad) esta diseñado por Dios para ser un PACTO: promesas, responsabilidades, sin condiciones y sin límite de tiempo.

La pareja que vive su relación de matrimonio como un pacto será iniciadora de un hogar estable, con la determinación de dar todo de sí para crecer juntos y rodear a sus hijos y a ellos mismos de bienestar y aunque vengan las tormentas, permanecerá (sin condiciones ni límite de tiempo).