Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel?
Y él
respondió: Ve, porque yo estaré contigo. Éxodo 3:11-12a
¿Quién soy yo? Antes de conocer
al Dios vivo y verdadero éramos, como lo describe romanos 3:1:12
“Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No
hay quien entienda, No hay quien busque a Dios.
Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno”
Pero Dios no nos dejó ahí, sino que:
“Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados
con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos
salvos por su vida. Romanos
5:10
Ahora, luego de ser redimidos por su sangre, de ser escogidos y
llamados por El, somos sus instrumentos, que aunque de barro, valiosos ante sus
ojos. No por nuestros méritos, capacidades o posición, sino por causa de su
Hijo santo y amado que nos reconcilió con el mismo.
