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¿Debes Orar Para que la Prueba Desaparezca?


Por Jordan Standridge

Dios nos escucha. (1 Juan 5:15 )

Es una frase que quita el aliento. El soberano creador del universo puede escucharte cuando clamas a Él (Salmo 145:19). Las minúsculas hormigas pecadoras, que se rebelan constantemente contra Él y van tras los ídolos, son escuchadas por el alto y excelso Creador de todo. No sólo nos escucha, sino que cuando oramos de acuerdo con su voluntad, nos concede los deseos de nuestro corazón (1 Juan 5:14 ).

La historia del matrimonio en siete versículos

1. Génesis 1:27

Creó, pues, al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. (LBLA)
Desde el comienzo, Dios hizo al hombre y a la mujer con la misma dignidad como humanos, pero también con diferencias complementarias magníficas. No los hizo humanos andróginos en esencia, con los accesorios masculinos y femeninos añadidos solo al final. En cambio, todos somos hombres o mujeres de pies a cabeza, en cada célula de nuestros cuerpos. Somos diferentes, maravillosamente diferentes, fisiológica y psicológicamente. Y estas diferencias no hacen mejor al hombre que a la mujer, o vice versa, sino que los hacen mejores al estar juntos.
Dios, tras dar forma al hombre, lo puso en el jardín, y le dio la visión moral de la vida en el mundo. Dios le dijo: “No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea” (Génesis 2:18). Durante toda la creación, y al final de cada día, Dios decía que su trabajo era bueno, bueno, bueno, bueno, bueno. Luego, al final del sexto día, que era muy bueno. Pero, ¿que un hombre esté solo? Nada bueno. Por lo menos para el primer hombre, y para la mayoría de nosotros.


Cuando Dios parece guardar silencio

En un momento de sufrimiento, David se dedicó a hablar con rectitud acerca de cómo debería responder a la luz de la bondad de Dios: “Espera al Señor; esfuérzate y aliéntese tu corazón. ¡Sí, espera al Señor!” (Salmos 27:14, LBLA)
El llamado a esperar en Dios es una invitación a confiar y tener esperanza. Implica creer que un día, incluso si hoy no es ese día, hará todas las cosas bien. En tiempos de espera, mientras buscamos a Dios en oración, debemos aprender a escucharlo a Él y también a hablar con Él, a no oír el ruido y esperar tranquilamente mientras nos revela su persona, sus propósitos, sus promesas y su plan.
Pero ¿qué pasa cuando esperamos y escuchamos, y Dios todavía parece estar callado?

Dios está cerca

En ¿Abandonado por Dios?, Sinclair Ferguson discute lo que nuestros antepasados cristianos llamaron “deserción espiritual”, la sensación de que Dios nos ha olvidado, haciéndonos sentir aislados y sin dirección. Pero, a través de la fe, podemos afirmar la presencia amorosa de Dios, incluso cuando parece estar en silencio y nos sentimos abandonados. “Acercaos a Dios, y Él se acercará a vosotros” (Santiago 4:8) es una promesa que Dios no romperá, a pesar de cómo nos sentimos.

La aflicción de no tener hijos

“Su cuerpo no podrá tener bebés”.
Seis palabras del doctor que cambiaron mi vida. Seis palabras que rompieron mi corazón. Seis palabras que, a medida que pasaban los años, me enseñaron a anhelar a Cristo más de lo que anhelaba tener un bebé.
La falta de hijos ha afligido a muchos desde que el pecado llegó al mundo. Incontables números de hombres y mujeres han experimentado el anhelo de ser padres. Algunos han enfrentado la infertilidad, esforzándose un mes tras otro por quedar embarazados. Otros han perdido a pequeños preciosos por un aborto espontáneo. Otros aún siguen solteros y desean ser padres, pero el matrimonio los evita. Y algunos han experimentado el dolor de un aborto. Aunque la carencia de hijos toma muchas formas distintas, el aspecto en común es que se soporta y se lleva en silencio.
Mi viaje con este problema silencioso comenzó siendo una joven de 19 años, cuando el doctor susurró esas seis palabras y las introdujo en mi historia. En ese frío día de Noviembre, aprendí que nací con una rara condición médica que haría que tener un bebé de forma biológica fuese casi imposible.

Esterilidad... ¿La voluntad de Dios?


“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19).

En el artículo anterior tratamos el tema de los anticonceptivos para planificar el tamaño de la familia, pero ¿Qué ocurre cuando una pareja desea tener hijos pero no ha sido posible naturalmente? Aunque existen varios métodos en los que la ciencia interviene para posibilitar un embarazo, nuestra pregunta es ¿Qué dice la Biblia acerca de estos métodos? ¿Violan la ley moral de Dios? ¿Aprueba Dios estos procedimientos? Revisemos algunos principios bíblicos que nos llevarán a contestar estas preguntas tan importantes para una pareja de creyentes en Cristo:

Su soberanía:
“Jehová de los ejércitos juró diciendo: Ciertamente se hará de la manera que lo he pensado, y será confirmado como lo he determinado” Isaías 14:24.
Dios dirige y gobierna su creación. Está activo y manifiesta Su sabiduría, Su poder y Su misericordia en cada evento de la historia.  “¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó?” Lamentaciones 3:37

Dueño de la vida:
“Y oró Isaac a Jehová por su mujer, que era estéril; y lo aceptó Jehová, y concibió Rebeca su mujer” Génesis 25:21  
Dios determina cuándo, dónde y bajo qué circunstancias debe nacer cada ser y si será varón o hembra. Quiere decir que Él tiene autoridad sobre la reproducción humana (hace tanto a la estéril, como a la fértil). “Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril” Génesis 16:2

La Declaración de Danvers: Masculinidad y feminidad bíblica


Concilio para la Masculinidad y Feminidad Biblica
La "Declaración de Danvers" resume la necesidad para el Concilio para la Masculinidad y Feminidad Bíblica (CBMW) y sirve como un repaso de nuestras creencias principales.  Esta declaración fue preparada por varios líderes evangélicos en una reunión de CBMW en Danvers, Massachusets, [EE.UU.] en Diciembre de 1987.  Fue publicado por primera vez en su forma final por el CBMW en Wheaton, Illinois en Noviembre de 1988.  

Nuestra Razón

Nosotros hemos sido impulsados en nuestro propósito por los siguientes desarrollos contemporáneos los cuales observamos con profunda preocupación:

1.   La extensa incertidumbre y confusión en nuestra cultura respecto a las diferencias complentarias entre la masculinidad y la feminidad;  

2.     Los trágicos efectos de esta confusión en el desgarramiento de los hilos del matrimonio  tejidos por Dios tomando la bella y diversa fibra de la masculinidad y la feminidad;
3.  El aumento en la promoción dada al igualitarismo feminista con las distorsiones que le acompañan o la negligencia hacia la agradable armonía retratada en la Escritura entre el liderazgo amoroso y humilde de maridos redimidos y el apoyo inteligente y voluntario a ese liderazgo por esposas redimidas;
 
4.  La extensa ambivalencia con respecto  al rol de madre, el quehacer del hogar, y los muchos ministerios históricamente realizados por las mujeres;  

5.  La creciente reclamación de legitimidad para las relaciones sexuales, las cuales han sido consideradas, Bíblica e históricamente, ilícitas o perversas, y el aumento en la presentación pornográfica de la sexualidad humana; 

6.     El surgimiento de un aumento de abuso físico y emocional en la familia;

¿En quién tienes puesta tu confianza?



No hay sino un sólo Dios… (Deut 6:4; 1Cor 8:4,6.)
 
El único viviente y verdadero… (1 Tes 1:9; Jer 10:10)

Quien es infinito en su Ser y perfecciones … (Job 11:7-9; 26:14)

Espíritu Purísimo … (Juan 4:24)
Invisible … (1 Tim.1:17)

Sin cuerpo, miembros o pasiones … (Deu 4:15,16; Luc 24:30; Juan 4:24) (Hech 14:11,15)

Inmutable … (Stgo 1:17, Malq 3:6)

Inmenso … (1 Rey 8:27; Jerm 23:23,24)

Eterno … (Salm 99:2; 2 Tim 1:17)

Incomprensible … (Salm 145:3)

Todopoderoso … (Gen 17:1; Apoc 4:8)

Sabio … (Rom 16:27)

Santo … (Isa 6:3; Apoc 4:8)

Libre … (Salm 115:3)

Absoluto … (Exd 3:14)

Que hace todas las cosas según el consejo de Su propia voluntad, que es Inmutable y Justísimo … (Efs 1:11) y para Su propia gloria … (Prov 16:4; Rom 11:36, Apoc 4:11)

También Dios es Amoroso … (1 Juan 4:8)