Orar según las escrituras (parte 3)


1. Ora para que seas sabia en tus conversaciones, escogiendo cada palabra cuidadosamente para fomentar el respeto por tu esposo y la iglesia, y para edificar a tus hermanas en Cristo. Ora para que sepas como responder ante el chisme y que siempre hables con bondad y compasión (Prov 11:13; 21:21; 31:26; 1Ped 3:10).

2. Ora para que sirvas a otros con el amor ágape de Dios y los impulses con Su sabiduría y compasión (Gal 5:13b; Fil 2:3-4; Prov 31:20).

3. Ora por unidad espiritual en la iglesia. Ora porque al enemigo no le sea permitido crear divisiones, contiendas o malentendidos de ninguna forma (Rom 14:19; 1Cor 12:25).

4. Ora para que seas cubierta con fuerza y dignidad. Ora para que tenga un espíritu gentil y cortés y represente al Señor tan bien como Su embajador (Prov 31:25a; 2Cor 5:20a; 1Ped 3:4).

Orar según las escrituras (parte 2)


1.   Ora para que Dios te de, a ti a tu familia, buenos amigos, que los exhorten, los  fortalezcan y les provean de compañerismo sincero, responsabilidad y tiempo de descanso (Sal 55:14; 119:63).

2.      Ora para que seas una mujer de oración y alabanza, que guíes mediante el ejemplo –enseñando a otras mujeres como caminar en una relación cercana con el Padre (1Tes 5:17; Hech 1:14a; Mar 1:35, Mat 4:10; Tito 2:4-5).

3.     Ora para que tomes decisiones sabias en tu estilo y protejas tu salud, especialmente en comer adecuadamente, hacer ejercicio y descansar lo suficiente. Ora por tiempos de relajación y renovación para balancear el estrés. (Rom 12:1-2; 1Cor 9:27; 6:19-20; 10:13; Prov 31:17).

4.     Ora para que estés en la Palabra de Dios y camines por fe en el temor del Señor –en lugar del temor al hombre. Ora para que no busques la aceptación de otros o se compare con ellos, sino que descubras la verdadera libertad en Cristo (Prov 19:23; 31:30; Heb 11:6, 2Tim 2:15; Sal 119:45; Ef 1:3-12).

Orar según las escrituras (parte 1)


1. Ora para que ames a Dios con todo tu corazón, alma, mente y fuerzas, para que el Espíritu de Dios trabaje en tu corazón en poder, y que valores y tengas prioridades bíblicas (Deut 6:5; Mat 6:33). 

2. Ora para que cultives un carácter fuerte e integridad absoluta, para que tu testimonio sea genuino, y que guarde su corazón (1Tim 1:5; 3:7; Prov 4:23).

3. Ora para por tu caminar personal con Dios, que tu alma y tu espíritu sean alimentados y fortalecidos, para que pases más tiempo leyendo la Palabra de Dios que libros y artículos cristianos (2Tim 2:15-16; Sal 119:7).

4. Ora para que puedas aconsejar y enseñar con discernimiento a través del uso sabio de la Escritura y fe en el poder de Dios (Sal 119:99; Sant 1:5-6).

Sexo: Diseño de Dios


La biblia describe a la unión entre marido y mujer como “una sola carne” (génesis 2:24) que significa “juntar “, “pegar”, “estar bien unido”. Para Dios la sexualidad dentro del matrimonio entre un hombre y una mujer, es igual de santa a la de orar o cantar en la iglesia, ya que fue diseñada por Él.

El diseño:
                              
Dios diseño el sexo en el matrimonio para la unidad:

La intención de Dios al crear el sexo fue para que, por medio del placer y la proximidad, se refuerce el vínculo físico e íntimo y que a través del gozo se atraigan tanto el esposo y la esposa a una unión profunda, que aumente la unidad y el compañerismo necesario dentro del matrimonio.

Dios diseño el sexo en el matrimonio para la procreación de la vida:

La intención de Dios al crear el sexo fue para que, su plan para la humanidad de “llenad la tierra y sojuzgadla” pudiera cumplirse. La procreación es un alto privilegio y responsabilidad que Dios le ha dado a la pareja para reproducir la vida.

Dirigiendo a Nuestros Hijos a Jesús

Una de las cosas más importantes que vamos a hacer en la Segunda Iglesia Presbiteriana es discipular a nuestros hijos en una fe viva y personal en el Señor Jesucristo. Vivimos en una sociedad que asume que cuando los niños crecen, van a deshacerse de las creencias y valores de la familia. Pero la Biblia ve las cosas de manera diferente. El libro de Proverbios dice que los años de la infancia tienen una influencia formativa que dura toda la vida: " Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él" (Proverbios 22: 6.).

¿Estoy invirtiendo en mi matrimonio?


“La mujer sabia edifica su casa, pero la necia con sus manos la derriba”. Proverbios 14:1

¿Estoy construyendo mi casa, o estoy derribándola?  Para responder esta pregunta debes examinar la forma como estas llevando tu hogar, las siguientes preguntas te harán reflexionar acerca de algunos puntos importantes en relación con tu esposo y tu casa.

¿Estoy invirtiendo en mi matrimonio?

¿Estás hablando palabras que animan, palabras que edifican y motivan, o estas destruyendo con palabras críticas, negativas, duras y demandantes? ¿Estas nutriendo el corazón de tu esposo? ¿Estás dedicando más tiempo, atención y esfuerzo en otras relaciones del que inviertes en tu matrimonio? la vida está llena de cambios y puede suceder que las circunstancias te lleven a cambiar las prioridades y dejes de invertir en tu hogar.


Las madres también necesitan teología


¿Qué es lo primero que piensas cuando escuchas la palabra teología?

¿Piensas en palabras impronunciables, en libros antiguos cubiertos de polvo, o tal vez en sermones largos? Si tuvieses que escoger entre estudiar teología y leer un libro de consejos prácticos para la vida diaria, ¿qué elegirías?

Para muchas madres como nosotras, la sola idea de estudiar teología parece estar más allá de lo que podemos manejar en nuestra vida diaria. Quizá pensemos: "En esta etapa de mi vida, no puedo aprender teología. Estoy sobrepasada por las tareas diarias de la maternidad, que consumen todo mi tiempo". Tal vez pensemos que podemos hacer mejor uso del tiempo leyendo sobre formas de ayudar a nuestro hijo a dormir, o sobre las mejores opciones nutricionales para nuestro hijo en crecimiento, o sobre cómo evitar que nuestro hijo en edad preescolar tenga una rabieta en medio de la fila de la caja del supermercado.


El dilema del aborto

El Dilema del Aborto: ¿Cuándo debemos considerar a un bebe no nacido como una persona?
Desde un punto de vista bíblico, ¿cuándo debemos considerar a un bebe no nacido como una persona?
Aunque los que están a favor del aborto argumentan que el derecho a ser considerado como una persona no comienza hasta el momento del nacimiento, la Biblia no reconoce ninguna diferencia esencial entre un niño en el vientre de su madre y un niño que ha nacido. En otras palabras, la Escritura se refiere a todo individuo como persona a partir del momento de su concepción. Consecuentemente, nosotros deberíamos hacer lo mismo.
LA ESCRITURA DEMUESTRA QUE UN BEBE ES CONSIDERADO COMO UNA PERSONA DESDE EL MOMENTO DE SU CONCEPCIÓN
Cinco ejemplos bíblicos que demuestran este punto:
1. Caín
Según Génesis 4:1, “Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de Jehová he adquirido varón.” Este pasaje ve la vida de Caín como una continuidad, comenzando su historia personal en el momento de su concepción, no sólo en su nacimiento. Eva no hace ninguna distinción entre su concepción, su nacimiento y el resto de su vida. Ella se refiere a la concepción y a la vida como parte de la obra de Dios.

Mi esposo es un necio

 “Y aquel varón se llamaba Nabal, y su mujer, Abigail. Era aquella mujer de buen entendimiento y de hermosa apariencia, pero el hombre era duro y de malas obras”…  1 Samuel 25:3

¡Que contraste encontramos en este matrimonio! Ella, una mujer hermosa y sabia, pero él un hombre rico y necio. cuantas esposas se ven reflejadas en este versículo y no saben que hacer ni como actuar, tal vez están a punto de dejar su hogar cansadas de las necedades de su esposo, o cuantas se preguntan tristemente y día tras día: ¿Cómo puedo obedecer a Dios respetando a mi esposo siendo un necio?

La Biblia nos presenta esta historia precisamente para enseñarnos cómo actuar a la manera de Dios y ejercer nuestro rol de ayuda idónea cuando las circunstancias son adversas. Aprendamos pues, de la sabia Abigail.

Honrar el matrimonio

8 Maneras de Honrar el Matrimonio

Por David Murray
Honramos al matrimonio porque Dios lo honra. De hecho toda la Trinidad declara que el matrimonio es honorable.
  • Dios Padre lo honró mediante el diseño, la institución, la regulación, y ser testigo de su primer matrimonio. Dios define su naturaleza, sus partes y sus términos.
  • Cristo lo honró al realizar su primer milagro en una boda (Juan 2) y usando el matrimonio en un buen número de parábolas
  • El Espíritu Santo lo honró al hacerlo una imagen de la iglesia en Efesios 5.
  • También honramos matrimonio porque Dios ordena que sea honrado (Hebreos 13:4). Aquí hay ocho maneras en que podemos hacer esto.

Cambiando nuestra manera de pensar

“Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.”  Efesios 4:31-32

¿Cómo puede un cónyuge llegar a ser bondadoso, compasivo y perdonador? Debe cambiar su manera de pensar.  Dejar la amargura y vestirse de bondad, de un corazón tierno y pensamientos benignos.  Los siguientes ejemplos le servirán tanto, a esposos como a esposas, para cambiar su manera de pensar,  dejando los pensamientos amargos y reemplazándolos por pensamientos benignos de acuerdo a las Escrituras. (Tomados del libro: La esposa excelente)

El no me ama. Solo se ama a si mismo.  – Aunque él no muestra amor como debe yo creo en su capacidad de crecer. (Colosenses 3:1-4)


¿Sabia o necia?

Muchas veces nos preguntamos acerca de nuestra madurez espiritual, ¿Que tanto he crecido? ¿Donde soy más débil? ¿Qué área necesito fortalecer?. He aquí una serie de preguntas que necesitan ser revisadas cuidadosamente para que podamos reconocer esas áreas que necesitan ser fortalecidas a la luz de las Escrituras, y otras preguntas que nos mostraran cuanto hemos crecido en sabiduría y nos animarán a seguir glorificando a Dios.

Una mujer que no tiene buen entendimiento:
• Es impulsiva.
• Carece de discreción.
• Sigue las filosofías mundanas.

Sexualidad para una esposa agotada

La Cama de Matrimonial para la Esposa Agotada

Por Nikki Daniel

Ese sentimiento demasiado familiarizado viene sobre su corazón de nuevo. Ella está agotada más allá de las palabras y ha dado de sí misma desde antes de la salida del sol hasta que el frío a paso ligero de la noche se asiente. Sus preciosos hijos, su acogedora casa, comidas caseras que calientan el estómago y su marido trabajador ha dependido todo de ella hoy. Y ayer. Y el día anterior. Su vientre está lleno de nueva vida, su cuerpo se desgasta, pero su corazón está rebosante de acción de gracias.

Ella se siente honrada y bendecida de ser elegida para el cuidado de estas hermosas vidas. El Señor la había elegido antes de la fundación del mundo. Él específicamente y personalmente le ha colocado en esta familia y ella estalla de gozo. 


Carta de una madre a su hija embarazada

Querida Aylín:

Estoy tan emocionada de verte embarazada y todo lo que esto significa, que voy a tomar unas palabras prestadas de María, porque expresan mejor lo que siento en este momento:

“Engrandece mi alma al Señor; y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador; porque ha mirado la bajeza de su sierva… porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es Su nombre y Su misericordia es de generación en generación a los que le temen” (Lucas 1:47-51).

Me siento  muy bendecida por el privilegio que me ha dado el Señor de tener hijas creyentes, que a su vez se esforzarán en instruir a sus propios hijos en el temor del Señor. Yo quiero bendecirte en este día, y la mejor bendición que puedo pedir por ti es esta: “Jehová te bendiga y te guarde, Jehová haga resplandecer Su rostro sobre ti,  y ponga en ti Su paz” (Números 6:24-26).

¿Por qué quiero bendecirte? Porque te amo y porque vas a necesitar esta bendición extra para emprender la carrera de ser madre.

Ser madre es la oportunidad que Dios nos da de dar un amor tan puro y desinteresado que sólo puede venir de Él.

El impacto de la mujer en el hogar y la iglesia

Timoteo 2:15

Por John MacArthur

Dios diseñó la vida girando en torno a las relaciones, y dentro de esas relaciones existen diferentes papeles. En nuestra sociedad, por desgracia, se pone más énfasis en la individualidad que en las relaciones. Las personas buscan satisfacerse ellos mismos y centrarse en sus derechos y no en la mejor forma de servir a los demás. Cuando los hombres y las mujeres se niegan a aceptar sus papeles ordenados por Dios en la iglesia, la familia y la comunidad, socavan el diseño fundamental del Señor por esas instituciones y todas las relaciones involucradas.