El impacto de la mujer en el hogar y la iglesia

Timoteo 2:15

Por John MacArthur

Dios diseñó la vida girando en torno a las relaciones, y dentro de esas relaciones existen diferentes papeles. En nuestra sociedad, por desgracia, se pone más énfasis en la individualidad que en las relaciones. Las personas buscan satisfacerse ellos mismos y centrarse en sus derechos y no en la mejor forma de servir a los demás. Cuando los hombres y las mujeres se niegan a aceptar sus papeles ordenados por Dios en la iglesia, la familia y la comunidad, socavan el diseño fundamental del Señor por esas instituciones y todas las relaciones involucradas.

Los niños y las finanzas


"Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene la inteligencia; Porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, y sus frutos más que el oro fino. Más preciosa es que las piedras preciosas; y todo lo que puedes desear, no se puede comparar a ella." Proverbios 3:13-15

1.  Sé un modelo a seguir. La forma en que tu manejes el dinero, será probablemente como tus hijos manejen el suyo. Un buen modelo para que tus hijos sigan, es que trabajes honradamente, manejes un presupuesto, ahorres, compres mesuradamente, no tengas deudas inmanejables, no seas un avaro y diezmes en la iglesia.


2.   Dios es el dueño de todo. Tus hijos deben aprender que todo lo que tienes es dado por Dios y eres su administrador. Reconocer que todo lo que posees viene del dador de todo bien. ¿Tienes riqueza, influencia, poder? Te fueron dados por Dios. ¿Tienes escases? Dios en su soberanía decidió que era lo mejor para ti. Recuerda que no son tuyos, sino que te son prestados de lo alto.

El corazón, un mal consejero

Sigue lo que dice tu corazón! ¿Ya has escuchado ese consejo? Yo sí, y de hecho muchas veces me lo he dado a mí mismo. Peor aún, podría decir que generalmente sigo ese consejo. Esa es la forma como vivimos hoy. El problema de seguir este consejo es que es un consejo que se opone a lo que la Escritura enseña. Esto es lo que llamo un “consejo satánico”. Este consejo nos hace mal. Coloca el fundamento de nuestras decisiones en arenas movedizas. Y, al final, nos lleva a tomar decisiones equivocadas.


Este consejo es dado cuando preguntamos acerca de lo que debemos hacer. Cuando se dice “¡Sigue lo que dice tu corazón!” en realidad se está diciendo “¡Haz lo que quieras!”. Cuando seguimos nuestro corazón nos colocamos a nosotros mismos como el criterio a seguir. Somos nosotros los que decimos qué es bueno y qué es malo. Asumimos la autoridad de Dios, el lugar de Dios, y, al final de cuentas, nos creemos Dios. Esto es idolatría.


¿Qué espero que agradezca mi hijo por haber crecido con una madre cristiana?

8 Cosas Por las Que Quiero mi Niño Agradezca a Su Mamá (en 20 años)


Mi hijo acaba de cumplir 2 — el me delegó la tarea de comprar una tarjeta del día de la Madre y escribir un mensaje en él. Yo lo estoy entrenando para decir: “Gracias mamá” y “Te amo mamá” (a pesar de que va a salir, a lo mejor, como "Gratta Mamaaaa" y "ta ama Mamaaaa").
Pero, ¿Qué espero que agradezca, en 20 años, mientras mira hacia atrás por haber crecido con una madre cristiana? Esto es lo que me gustaría que dijera a los 22 años de edad, mientras le da a su mamá chocolates en algún día de madre (chocolates, no flores, hijo — chocolates tienden a ser compartidos con los padres, mientras que las flores apenas colocarse en las chimeneas).
1. Gracias por poner a Cristo antes que yo. 
Me enseñaste desde el primer momento que no soy el centro de tu mundo, porque yo no soy el centro del mundo. Y me dijiste quien tiene esa posición — El Señor Jesús. Nunca me permitiste gobernar nuestra casa, y siempre dejaste en claro que mis opiniones y preferencias, aunque importantes, no son autoritativas. Gracias por las veces que no te fue posible pasar tiempo conmigo porque estabas ministrando a alguien más contigo. Gracias por las veces que no te fue posible gastar dinero en mí, ya que lo habías dado a otra persona. Gracias porque nunca me trataste como a la persona más importante en tu vida, tú me señalaste a la persona más importante en el cosmos.

Oraciones que agradan a Dios

Siete Maneras de Orar Por Su Vida de Oración
Por Tim Challies

Aquí hay siete maneras que usted puede orar acerca de su vida de oración. Estos son los siete elementos que puede agregar a su lista de oración, mientras se tiene en cuenta su propia vida de oración o la de otra persona.

1) Ore para que sus oraciones sean expresiones de un corazón humilde.

"Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas; porque a ellos les gusta ponerse en pie y orar en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa.  Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cuando hayas cerrado la puerta, ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará." (Mateo 6:5-6)

Eduque a los niños para Cristo

EDUQUE A LOS NIÑOS PARA CRISTO

(Autor desconocido)

A Iglesia del Señor Jesucristo fue instituida en este mundo pecador para procurar su conversión. Hace mil ochocientos años recibió el mandato: “Predicad el evangelio a toda criatura.” Debe su tiempo, talentos y recursos a su Señor, para cumplir su propósito. No obstante, “todo el mundo está puesto en maldad.” Pocos, comparativamente hablando, han oído “el nombre de Jesús”; “que hay un Espíritu Santo” o que existe un Dios que gobierna en la tierra.

En esta condición moral que afecta a este mundo, los amigos de Cristo han de considerar seriamente las preguntas:

“¿No tenemos algo más que hacer? ¿No hay algún gran deber que hemos pasado por alto; algún pacto que hemos hecho con nuestro Señor, que no hemos cumplido?” Encontramos la respuesta si observamos a los hijos de padres cristianos, quienes han profesado dedicar todo a Dios pero que, mayormente, han descuidado educar a sus hijos con el propósito expreso de servir a Cristo en la extensión de su reino. Dijo cierta madre cristiana, cuyo corazón está profundamente interesado en este tema: “Me temo que muchos de nosotros pensamos que nuestro deber parental se limita a labores en pro de la salvación de nuestros hijos; que hemos orado por ellos sólo que sean salvos; los hemos instruido sólo para que sean salvos.” Pero si ardiera en nuestro corazón como una flama inextinguible el anhelo ferviente por la gloria de nuestro Redentor y por la salvación de las almas, las oraciones más sinceras desde su nacimiento serían que no sólo ellos mismos sean salvos, sino que fueran instrumentos usados para salvar a otros.


Deberes de ambos padres hacia los hijos

DEBERES DE LOS PADRES HACIA LOS HIJOS.

Juan Bunyan (1628-1688)

Si usted es padre de familia, un padre o una madre, entonces debe considerar su llamado como tal. Sus hijos tienen almas, y tienen que nacer de Dios al igual que usted, o de otra manera perecerán. Y sepa también que, a menos de que sea usted muy circunspecto en su conducta hacia ellos y en la presencia de ellos, pueden perecer por culpa de usted: lo cual debe impulsarle a instruirlos y también a corregirlos. 

Primero, instruirlos como dice la Escritura

Y “criadlos en disciplina y amonestación del Señor,” y hacer esto diligentemente “estando en tu casa,... y al acostarte, y cuando te levantes” (Ef. 6:4; Deut. 6:7).

A fin de hacer esto con propósito: 



1. Hágalo usando términos y palabras fáciles de entender; evite expresiones elevadas, porque estas ahogaría a sus hijos. De esta manera habló Dios a sus hijos (Ose. 12:10) y Pablo a los suyos (1 Cor. 3:2). 

Deberes de una esposa piadosa

EL DEBER DE LAS ESPOSAS.
Juan Bunyan (1628-1688)

Pasando del padre de familia como cabeza, diré una palabra o dos a los que están bajo su cuidado.

Y, primero, a la esposa: Por ley, la esposa está sujeta a su marido mientras viva el marido (Romanos 7:2). Por lo tanto, ella también tiene su obra y lugar en la familia, al igual que los demás.

Ahora bien, hay que considerar las siguientes cosas con respecto a la conducta de una esposa hacia su marido, las cuales ella debe cumplir conscientemente.

Primero, que lo considere a él como su cabeza y señor. “El varón es la cabeza de la mujer” (1 Corintios 11:3). Y Sara llamó señor a Abraham (1 Pedro 3:6).

Segundo, en consecuencia, ella debe estar sujeta a él, como corresponde en el Señor. El apóstol dice: “Vosotras, mujeres, sed sujetas a vuestros maridos” (1 Pedro 3:1; Colosenses 3:18; Efesios 5:22).Ya se los he dicho, que si el esposo se conduce con su esposa como corresponde, será el cumplimiento de tal ordenanza de Dios a ella que, además de su relación de esposo, le predicará a ella la conducta de Cristo hacia su iglesia. Y ahora digo también que la esposa, si ella anda con su esposo como corresponde, estará predicando la obediencia de la iglesia a su marido. “Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo” (Efesios 5:24). Ahora bien, para llevar a cabo esta obra, primero tiene usted que evitar los siguientes males:

Deberes generales de un buen padre de familia

EL DEBER DEL PADRE HACIA LA FAMILIA EN GENERAL.

Juan Bunyan (1628-1688)

El que es cabeza de una familia tiene, bajo esa relación, una obra que realizar para Dios: gobernar correctamente a su propia familia. Y su obra es doble. Primero, tocante a su estado espiritual. Segundo, tocante a su estado exterior.

Ya hemos considerado el estado espiritual de su familia. Ahora veamos su estado exterior.

Segundo, tocante al estado exterior de su familia, usted debe considerar estas tres cosas.

1. Que es su obligación asegurarse de que cuenten con el sustento necesario. “Y si alguno no tiene cuidado de los suyos, y mayormente de los de su casa, la fe negó, y es peor que un infiel” (1 Timoteo 5:8). Observe que cuando la Palabra dice que debe tener cuidado de los suyos, no le da licencia para descuidarlos, ni permite que el mundo entre en su corazón, ni en su cuenta de banco, ni que se preocupe de los años o días venideros, sino que provea el sustento a fin de que tengan comida y ropa; y si cualquiera de ustedes o usted mismo no se contentan con eso, se salen de los límites del gobierno de Dios (1 Timoteo 6:8; Mateo 6:34). De esto se trata trabajar a fin de contar con los medios para “gobernarse en buenas obras para los usos necesarios” (Tito 3:14). Y nunca objete, que a menos que logre tener más, no estará satisfecho, porque eso es falta de fe. La Palabra dice que Dios da de comer a los cuervos, cuida a los gorriones y viste a la hierba. ¿Qué más puede desear el corazón que ser alimentado, vestido y cuidado? (Lucas 12:6-28).

Deberes espirituales de un buen padre de familia

EL DEBER DEL PADRE HACIA LA FAMILIA EN GENERAL.


Juan Bunyan (1628-1688)

El que es cabeza de una familia tiene, bajo esa relación, una obra que realizar para Dios: gobernar correctamente a su propia familia. Y su obra es doble. Primero, tocante a su estado espiritual. Segundo, tocante a su estado exterior.

Primero, tocante al estado espiritual de su familia, ha de ser muy diligente y circunspecto, haciendo lo máximo para aumentar la fe donde ya la hay, y para iniciarla donde no la hay. Por esta razón, basándose en La Palabra, debe con diligencia y frecuencia compartir con los de su casa las cosas de Dios que sean apropiadas para cada caso. Y nadie cuestione esta práctica de gobernar de acuerdo con la Palabra de Dios; porque si la enseñanza en sí, es de buen nombre y honesta, se encuentra dentro de la esfera y los límites de la naturaleza misma, y debe hacerse; con más razón muchas otras enseñanzas de una naturaleza más elevada; además, el apóstol nos exhorta: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si alguna alabanza, en esto pensad” (Filipenses. 4:8). Poner en práctica este piadoso ejercicio en nuestra familia es digno de elogio, y es muy apropiado para todos los cristianos. Ésta es una de las cosas que Dios tanto encomendó a su siervo Abraham, que tanto afectó su corazón. Conozco a Abraham, dice Dios, “conozco” que es de verás un buen hombre, porque “Sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová,” (Génesis 18:19). Esto fue algo que también el buen Josué determinó que sería su práctica durante todo el tiempo que viviera sobre esta tierra. “Yo y mi casa serviremos a Jehová” (Josue 24:15).

¿Cómo debo respetar a mi esposo?

EL DEBER ESPECIAL DE LA ESPOSA: RESPETAR

Autor: Richard Steele (1629-1692)

Esta es la cualidad especial de ella. Si tiene toda hermosura y todo conocimiento pero no respeta a su marido, no es una buena esposa. La creación lo sugiere. Fue creada después del hombre (1 Timoteo 2:13), tomada del hombre (1 Corintios 11:8) y para el hombre (1 Corintios 11:9). Este orden no es del hombre, sino de Dios. Aun después de la Caída, la orden divina sigue en pie: “Él se enseñoreará de ti” (Génesis 3:16). El Nuevo Testamento confirma todo esto (Colosenses 3:18; 1 Pedro 3:1-6). Aun cuando ella sea la cosa más dulce y su marido el más malo, ella sigue teniendo el deber de respetarlo.

Primero, tiene que fijar en su corazón que su posición es inferior a la de él, y entonces podrá cumplir con facilidad y alegría todo lo que el respeto implica. No es correcto colocar la costilla sobre la cabeza, ni aun a su mismo nivel.

1. Descripción del respeto de la esposa piadosa.

A. Lo tiene en alta estima. “Todas las mujeres darán honra a sus maridos, desde el mayor hasta el menor” (Ester 1:20). Reflexione en la excelencia de su persona, y valórela como debe. Y si él no es un hombre realizado, entonces debe ella considerar la excelencia de su lugar como “imagen y gloria de Dios” (1 Corintios 11:7). Lo estimó usted cuando lo eligió como marido, y debe seguir haciéndolo. Recuerde la falta de respeto de Mical para con David y el consecuente castigo de Dios (2 Samuel 6:16, 23). Su familia y sus vecinos la respetarán como ella respeta a su marido así que, al honrarlo a él, se honra a ella misma.

¿Cómo debo amar a mi esposa?

EL DEBER ESPECIAL DEL ESPOSO: AMAR

Autor: Richard Steele (1629-1692)

El amor es el fundamento de todos los demás deberes para con ella. Todo fluye de esto. Sin amor, cada cumplimiento de un deber para con ella parece difícil. La ternura, el honor y la amabilidad son meros rayos del sol del amor.

1. Las dimensiones del marido piadoso. El amor de un esposo por su esposa es particular a esta relación. Es distinto del amor paternal y de la lascivia animal.

A. La razón de él. Usted está casado con ella y Dios ordena a los esposos que amen a sus esposas. Solamente esto durará para siempre, ya que ella puede perder sus encantos de muchas maneras.

B. La extensión de él. Usted debe amar tanto su cuerpo como su alma. Por lo tanto debe escoger una esposa que le es atractiva por su físico y por su personalidad y espiritualidad. De otra manera, no le hace justicia a ella.

C. El agrado de él. Por sobre el amor hacia todos los demás, incluyendo a sus padres e hijos, y ciertamente sobre cualquier persona fuera de la familia. “En su amor recréate siempre” (Proverbios  5:19).

Deberes de ambos cónyuges

Autor: Richard Steele (1629-1692)

1. Viviendo el uno con el otro. Él tiene que dejar “A su padre y a su madre, y allegarse a su mujer” (Génesis 2:24), y ella tiene que olvidar su “pueblo, y la casa de [su] padre”  (Salmos 45:10). Él tiene que “habitar con” su esposa (1 Pedro 3:7), y ella que “no se aparte del marido”, aunque éste sea inconverso (1 Corintios 7:10). Los otros deberes del matrimonio requieren vivir juntos, teniendo relaciones sexuales regularmente, las cuales cada uno le debe al otro (1 Corintios 7:3-5). El Antiguo Testamento prohíbe que los esposos vayan a la guerra durante su primer año de matrimonio (Deuteronomio. 24:5). Esto muestra la importancia de vivir juntos.

2. Amándose el uno al otro. Este es un deber tanto del esposo (Colosenses 3:19) como de la esposa (Tito 2:4). El amor es la gran razón y el consuelo del matrimonio. Este amor no es meramente romance, sino afecto y cuidado auténtico y constante y “entrañablemente de corazón puro” (1 Pedro 1:22) el uno por el otro. El amor matrimonial no puede basarse en belleza o riqueza, pues éstas son pasajeras, y ni siquiera en la piedad, pues ésta puede menguar. Tiene que basarse en el mandato de Dios que nunca cambia. El voto matrimonial es “para bien o para mal” y los casados deben considerar a sus cónyuges como lo mejor en este mundo para ellos. El amor matrimonial tiene que ser duradero, perdurando aun después de que la muerte haya roto el vínculo (Proverbios 31:12). Este amor de corazón puro produce el corolario de contentamiento y consuelo. Guarda contra el adulterio y los celos. Previene o reduce los problemas familiares. Sin él, el matrimonio es como un hueso dislocado. Duele hasta que vuelve a encajarse en su lugar.

6 Enemigos Mortales del Matrimonio

Por Tim Challies

El matrimonio está bajo ataque. El matrimonio siempre ha sido objeto de ataques. El mundo, la carne y el diablo están todos firmemente opuestos al matrimonio, y sobre todo a los matrimonios que son distintivamente cristianos. El matrimonio, después de todo, es dado por Dios para fortalecer su pueblo y para glorificarse a sí mismo; poco se extrañe, entonces, que sea constantemente un gran campo de batalla.

He estado pensando recientemente acerca de algunos de los enemigos más importantes del matrimonio cristiano y, en definitiva, los enemigos principales que veo trepando para atacar mi propio matrimonio. Aquí hay 6 enemigos mortales de matrimonio, y el matrimonio cristiano en particular.

El Descuido del Fundamento

El enemigo del matrimonio que se merece estar en la parte superior de la lista es el siguiente: descuidar el fundamento –descuidar el fundamento bíblico. La Biblia deja en claro que el matrimonio es una institución decretada por Dios y una institución destinada a glorificar a Dios, mostrando algo de él. El gran misterio del matrimonio es que la relación de pacto de los esposos es un retrato de la relación de pacto de Cristo y Su iglesia. El Matrimonio es de Dios, acerca de Dios, para Dios, y por Dios, por eso descuidamos a Dios a nuestro propio riesgo. Es sólo cuando el fundamento bíblico está en su lugar estamos en condiciones de entender correctamente cómo un marido y esposa deben relacionarse, cómo van a asumir sus roles separados, y cómo van a tratar de dar gloria a Dios, tanto individual como con pareja. Construir el matrimonio en cualquier otro fundamento es descuidar la roca a favor de construirlo sobre la arena.

Educar hijos creyentes



Si ha sido padre por un tiempo, no debe ser una sorpresa que su hijo vino al mundo con una habilidad insaciable para el mal. Incluso antes de nacer, el pequeño corazón de su bebé estaba programado para el pecado y el egoísmo. La inclinación hacia la depravación es tal que, si se le da rienda suelta, cada bebé tiene el potencial de convertirse en un monstruo.


El pecado original es la doctrina bíblica que explica la inclinación pecaminosa de su hijo. Significa que los niños no llegan al mundo buscando a Dios y Su justicia. Ni entran al mundo con una inocencia neutral. Llegan al mundo buscando cumplir sus deseos pecaminosos y egoístas. La Escritura también enseña una doctrina llamada depravación total, que se refiriere a la extensión del pecado original. Aunque la obra de la naturaleza pecaminosa no necesariamente alcanza la expresión total en la conducta de todos, no obstante se llama depravación total porque no hay un aspecto de la personalidad, carácter, mente, emociones o voluntad humana que esté libre de la corrupción del pecado o inmune a las seducciones del mismo.

Dicho francamente, el pecado no se aprende – es una disposición innata. Sus hijos obtuvieron su naturaleza pecaminosa de usted, usted la obtuvo de sus padres, sus padres la obtuvieron de sus padres y así sucesivamente, hasta llegar a Adán. En otras palabras, la caída de Adán manchó toda la raza humana con el pecado. Ambos, la culpabilidad y la corrupción del pecado son universales. El apóstol Pablo escribió: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos 5:12). “Por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres” (v. 18), significando que hemos heredado la culpabilidad del pecado. Y “porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores” (v. 19), significando que hemos heredado la corrupción del pecado. Nadie está exento. Nadie nace verdaderamente inocente.