LA INTIMIDAD SEXUAL

La intimidad sexual es uno de los pilares más importantes para la supervivencia de un matrimonio. Es el regalo que Dios le obsequia a la pareja, el día de su boda. La intimidad sexual implica:

Entrega: La intimidad demanda rendición total, darse a sí mismo sin condición, es por eso que la verdadera intimidad sólo sucede como fruto del amor. Si hay una entrega parcial, se convierte en un simple acoplamiento físico.

Unidad: Cuando una pareja se une en la intimidad, hay entrega total de su cuerpo mente y espíritu. Los cuerpos se funden en uno solo, la mente y el espíritu se conectan, son dos seres que se vuelven uno.

Servicio: La intimidad no es un acto egoísta, no proporciona un deleite unilateral. Tiene como fin que uno se ponga al servicio del otro para complacerlo y si cada uno se fija este propósito, ambos lograrán que cada encuentro sea inolvidable.


Comunicación: Mientras más se conozcan, más placer podrán brindarse. Hable con su cónyuge de lo que quiere y necesita, madure en su comunicación a tal grado, que con sólo un roce, una mirada o un gesto, pueda entender lo que él o ella desea. Deje a un lado la fatiga del día y no ignore el preámbulo del halago mutuo.

Disfrute: La intimidad está diseñada para que ambos puedan gozarse el uno con el otro. Haga planes románticos, ponga en práctica la creatividad, póngase de acuerdo con su cónyuge en las cosas que se sienten cómodos, respeten los gustos de cada uno y evite imponer el suyo.

¿Quiere obtener una radiografía de su matrimonio? evalúe como está su intimidad sexual. Su respuesta será determinante para tomar las acciones necesarias para renovar las relaciones sexuales que como esposos tienen derecho.

¿Renovar la intimidad?

¿Quien dijo que a Dios no le interesaba su vida sexual? La mejor forma de mejorar o restaurar su intimidad es involucrando a Dios en ella. Para que Él pueda obrar, aleje de su vida todo lo que pueda estar contaminándola ó distorsionándola: pornografía, adulterio, revistas sensuales, admiración excesiva de personas de sexo opuesto y todo lo que pueda llevar a desvirtuar a su pareja o involucrar un tercero en su vida sexual. No deje que otros le digan cómo debe ser su sexualidad, experimente usted, para que junto con su pareja, disfruten de un estilo propio que los lleve a la plenitud.

Dios le dará el apoyo que necesita para que comience un nuevo descubrimiento de su intimidad. Déjelo a El trabajar en usted y en su cónyuge, ore para que le ayude a mantenerse alejado del pecado, para que renueve el deseo, la sensibilidad, la pasión, y le de estrategias para complacer a su cónyuge. El es su creador, lo conoce mejor de lo que usted se conoce y sabrá como hacerlo. Recuerde que Él fue quien tuvo la gran idea de la sexualidad, quien puso en su cuerpo la sensibilidad necesaria para el disfrute de una vida sexual sana y plena con su cónyuge.

¡Bendita sea tu fuente! ¡Goza con la esposa de tu juventud! Es una gacela amorosa, es una cervatilla encantadora. ¡Que sus pechos te satisfagan siempre! ¡Que su amor te cautive todo el tiempo! Proverbios 5:18,19

Entréguese completamente en la intimidad, mientras más entregue más recibirá. No se concentre en obtener su propio placer, más bien trate de satisfacer al otro y se sorprenderá de los resultados.

La intimidad sexual vivida a plenitud previene al matrimonio de la infidelidad, la desdicha, la rutina y el divorcio.

2 comentarios:

Pastora Zobeida Ferreras de Medina dijo...

EXCELENTE ARTICULO........BENDICIONES

Marco Antonio dijo...

Muy buen artículo.

Y cierto, la comunicación es sumamente importante, mejor dicho, imprescindible para que una relación de pareja funcione de tal manera que ambos estén alegres con la relación y con su vida.

Saludos y Dios les bendiga.