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La mujer modesta

1 Timoteo 2:9-10 

“Asimismo, que las mujeres se vistan con ropa decorosa, con pudor y modestia, no con peinado ostentoso, no con oro, o perlas, o vestidos costosos; sino con buenas obras, como corresponde a las mujeres que profesan la piedad”.

La mujer modesta quiere agradar a Dios con su vida, quiere mostrar lo que Cristo hizo por ella en su manera de vivir, incluso en su arreglo personal. Ella se viste con ropa decorosa, decente y se adorna con sencillez primeramente para el Señor y, si es casada, para su marido. No se peina ostentosamente, ni se maquilla de manera sugestiva o usa vestidos seductores. Ella quiere verse bella, femenina y delicada porque quiere mostrar con su apariencia física lo que hay en su alma, Ella sabe que su mejor vestido y la mejor forma de mostrar su belleza es con “buenas obras”, con su comportamiento. 

La mujer modesta cumple la voluntad de Dios en cuanto a su apariencia exterior e interior, porque la modestia no solo es externa, sino que viene de un corazón arrepentido y humilde que quiere mostrar su nueva vida en Cristo a través de su aspecto pudoroso, decente, recatado.

Qué es lo que tu vestimenta y tu apariencia dicen acerca de ti? ¿Sabes que tu cuerpo le pertenece a Dios? ¿Qué el propósito de tu cuerpo es glorificar a Dios? ¿Qué en la forma en que adornas tu cuerpo estas enviando mensajes a quienes te rodean?  Evalúa tu guardarropa y que sea para la gloria de Dios.

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