Caso 1. Rebeca está casada hace diez años y dice que su esposo es
muy sensible y afectuoso en la cama. A Craig siempre le ha interesado mi placer
sexual tanto como el suyo. Siento que es importante para él que yo tenga un
orgasmo, así que la mayoría de las veces mientras estamos haciendo el amor,
cierro los ojos y me imagino que estoy con otro hombre. No es alguien que
conozca, ni nada por el estilo. Es solo una cara y un cuerpo imaginario que me
excita porque no lo conozco y eso me da una sensación de peligro, ¿sabes? El
solo pensar que un extraño me seduce en algún lugar exótico me da ganas de
tener relaciones. No puedo lograr tener estas ganas si lo único que hago es
estar sentada en la casa con mi esposo. No es que él no sea atractivo,
simplemente me excita más imaginarme una aventura peligrosa con alguien al que
no tengo que recogerles del piso los calcetines.
Caso 3. Hace siete años que Lacy se casó y tiene dos hijos
pequeños. Aunque se llevaba muy bien con su esposo, David, cuando eran novios,
las cosas han ido empeorando en forma constante en su matrimonio debido a
presiones financieras… Lacy se queja: Lo único que David quiere hacer es
trabajar, venir a casa a comer e irse derecho a la cama. No muestra mucho
interés en pasar tiempo conmigo ni en ayudarme con los chicos. Menos mal que no
queremos más hijos porque ya casi nunca hacemos el amor. Me pongo celosa cuando
veo a otros esposos de compras con sus esposas, en la iglesia con sus familias,
con sus hijos en el parque o haciendo cosas por el estilo… Aunque sé que nunca
voy a divorciarme porque tome mis votos matrimoniales muy en serio, a menudo me
pregunto si David se morirá antes que yo, así quizá algún día tenga la
oportunidad de tener un matrimonio más feliz con un esposo de mayor éxito y
atento.
Aunque no se podría juzgar a ninguna de estas mujeres en un tribunal de justicia por infidelidad y condenarlas por adulterio, ¿no han estado sembrando semillas de concesión? ¿O acaso la infidelidad emocional y mental no compromete nuestra integridad sexual?
La Escritura nos advierte
acerca de esto mismo:
Habéis oído que se dijo: ``NO COMETERAS ADULTERIO. Pero yo os digo que todo el que mire a una mujer [hombre]´´ para codiciarla ya cometió adulterio con ella [él]en su corazón. Mateo 5:28
Habéis oído que se dijo: ``NO COMETERAS ADULTERIO. Pero yo os digo que todo el que mire a una mujer [hombre]´´ para codiciarla ya cometió adulterio con ella [él]en su corazón. Mateo 5:28
[La] que siembra para agradar a su naturaleza pecaminosa, de esa misma
naturaleza cosechará destrucción. (Calaras 6:8)
Cada [una] es [tentada] cuando sus propios malos deseos [la] arrastran y seducen. Luego, cuando el deseo ha concebido, engendra el pecado; y el pecado, una vez que ha sido consumado, da a luz la muerte. (Santiago 1:14-15)
En estos pasajes tenemos el llamado
a vivir una vida de rectitud. Este es el principio: Si perseguimos deseos
carnales, con el tiempo acabarán con nosotras y nos llevarán indudablemente a una vida de pecado. Cuando sembramos semillas
emocionales y mentales de concesión, cosechamos destrucción en nuestras
relaciones.
Tomado de: La batalla de cada mujer, Shannon Ethridge
Tomado de: La batalla de cada mujer, Shannon Ethridge
No hay comentarios:
Publicar un comentario